Welcome

Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Until the fat lady sings

 

And so, it looks like I’m down to 1 or 2 entries a year.

I’d like to think that it’s because I favor quality over quantity. But that’s not the case.

La vida se va día a día y las cosas que tenemos que hacer – trabajo, compras, Joaquín- le ganan por goleada a las que queremos hacer – leer, viajar, escribir.

El recuento de los daños anual es una de esas “tradiciones” autoimpuestas que a veces tiene cara de terapia, a veces de mea culpa y algunas otras de unapologetical show-off.

Este 2025 tuvo muchas caras y supongo que en balance general fue bueno. Digo supongo, porque cuando la gorda cantó este año, me tiro un par de insultos antes de terminar la opera.

Han sido un par de semanas y aun estoy en proceso de entender, una vez mas, que la vida no es justa y que yo no nací para ser people’s pleaser. Suena obvio, pero las pausas obligadas sirven para evaluar donde estamos poniendo nuestro tiempo, a quien le damos nuestras sonrisas, cuáles son nuestras prioridades.

Como atea el otro día escuche una frase que me representa: mi fe es mi familia. El resto se puede ir a la mierda.  

Mi petotillo hermoso cierra este año una fase esencial en su vida. Hasta aquí llego la burbujita familiar. Hasta aquí llego nuestro control prácticamente absoluto. A partir de ahora mi bebe deja de serlo y entra al sistema “educacional”. Le tengo particular aberración a los chats con padres y madres de familia, a educadores mediocres y a administradores come papaya. Desde ya estoy preparada para la guerra, y se que voy a ser ESA mamá. Pero como en tantas otras cosas en mi vida, la idea es trabajar por la educación de calidad que mi hijo tiene derecho a tener, no por ser la mamá simpatía de la clase. Me asusta muchísimo este nuevo capítulo.

Un año mas y con bastantes millas de viaje -literal, great to be back in Bend- encima, sigo caminando junto al amor de mi vida y…eso no tiene precio. Las risas cómplices de la crianza, los desacuerdos aireados en política y un amor incondicional y maduro que crece despacito, pero seguro, como el cortéz amarillo que plantamos en la acera. Que duro es traer vidas nuevas al mundo y tratar de criarlos para ser seres humanos decentes…cuando todos los días nos cuestionamos si nosotros mismos lo somos.

No menos importante es que tenemos un nuevo miembro en la familia: Canela. La perrita rescatada que vino a ponerle más alegría – y estrés?- al mundo de mis hermanos.

Será año electoral, así que es imposible no sentir miedo. Miedo de la continuidad de la inacción disfrazada de violencia contra todo y todos. Este país tan re lindísimo en manos de gente inepta, sub capacitada e inexplicablemente sobre valorada. El abstencionismo por las orejas, cada vez más reflejo de que como sociedad todo nos la suda…menos el tiktok de algún descerebrado comiendo burbujas de Tide… Así estamos, diría Delfino.

Para este 2026 tengo un objetivo claro: YO. En todos los aspectos. Trabajo para MI y MI satisfacción personal. Algo solo mío, no familiar, no para compartir; MIO. Frances? Baile? Crochet? Fucking punto de cruz? No se. Pero si quisiera buscar un espacio para mí, donde pueda bajarme del mundo un ratito y encontrarme.

Bring in on fuckers! I’ve seen worse.



X-ray of a hideous crime

 

Quien llega a casa, puede atestiguar que el tubo del desagüe hacia la calle está quebrado.

Hoy les voy a contar por qué.

Era mi último día de trabajo antes de mis muy merecidas vacaciones. Terminando un episodio de Radio Ambulante decidí expandir mi lista de podcasts. Probablemente el algoritmo tomó de partida a My Favorite Murder y Expediente Cero43 para hacerme una sugerencia que yo no esperaba. Era una tarde tranquila de casi-vacaciones. Jueves 13 de febrero, justo antes del Dia de los Enamorados. Dentro de las sugerencias, algo me capturó la atención y al mismo tiempo me hizo contener la respiración por unos segundos: Radiografía del Crimen: Caso Creighton.

Creighton. Por 14 años ese apellido fue parte de mi vida laboral. Sean Creighton, William Creighton, William Kopko, el jefe, Kruton, para mí siempre: Tony. Tony era un gringo de West Virginia. Un genio para las matemáticas y estadísticas. Puso una empresa de apuestas deportivas y yo llegué a trabajar ahí en el 2000, tan solo unos años después de que se habían establecido. Los detalles de esos años salieron en prensa y hay muchas generaciones de colaboradores que pueden contar mil historias al respecto.

El podcast que mencioné cuenta la historia del cobarde asesinato de Tony. Unos criminales religiosos lo arrancaron de su familia mucho antes de su tiempo. Pero hoy quiero escribir algunas historias de Tony que no salieron en el podcast.

Tony era un carajo vacilón y apasionado. Creo que es una definición a grandes rasgos justa.  

El podcast definitivamente no contaba las muchas (demasiadas) veces que traicionaron a Tony. Creo que, como cualquier ser humano con plata, le tocó aprender que mucha de la gente a su alrededor estaba ahí por el dinero, y definitivamente no porque fueran amigos. Desde lo que yo recuerdo, Alex, el administrador, fue el primero en robarle. Un chavalo joven, con unos cuantos problemas de autoestima y con mucha avaricia fue unos de los primeros en romperle el corazón. Tony no era cursi, pero tampoco era cínico. Luego vino Harold, con sus músculos y su cabecita hueca. La leyenda urbana cuenta que las cámaras de seguridad lo agarraron sacando la caja fuerte por la escalera de emergencias. También le dolió muchísimo. Luego vino Cindy, poniendo a su nombre pagos que iban dirigidos a la compañía. Antes muerta que sencilla, esa si era cínica y shallow como pocas. Uno pensaría que aquí los ladrones tenían todos pasaporte tico. Pero no. No hay peor cuña que la del mismo palo. Y ahí vinieron Nicole, ghosteandolo descaradamente después de recibir miles de dólares que nunca devolvió a la compañía. Y Luca, su escudero y protegido que no tuvo dos neuronas de frente para contar sus bendiciones y como tantos, mordió la mano que le daba de comer. Una vez hablamos de Nicole. Yo le pregunte: “Why don’t you prosecute her? Sue her or send someone to break her nose” Y sin cambiar el seño me dijo “Not worth my time”. Supongo que en algún momento hizo las paces con que el dinero traía la traición de complemento. Pero a pesar de todas estas patanadas, nunca lo vi volverse vengativo o amargado.

Otra historia perdida es que en algún momento se creó en 5Dimes el programa de Acción Social. Recuerdo a Tony diciendo: “I don’t wanna sponsor spoiled rich kids for their fancy tournaments. Make sure the money gets to who really need it” And I did. Por casi 3 años buscamos instituciones que se pudiesen beneficiar de este proyecto. Se donó muchísimo equipo deportivo, muebles, línea blanca y algunos proyectos pequeños de infraestructura. Escuelas, kinders, comedores. No tengo cifras exactas, pero fueron muchos millones de colones y horas de talento humano. Casi todas las veces, Tony iba en persona a hacer las donaciones. Se le veía estrenando los implementos deportivos y tratando de explicarle al grupillo de chiquillos fiebres como jugar futbol americano.

Nadie se acuerda tampoco de su protección casi paternal con aquella colaboradora que nunca entendió los números, que se equivocaba poniendo líneas un día sí y otro también y que usaba plataformas un par de números mas grandes que su pie. Tony se reusaba a despedirla. Era una de las colaboradoras mas antiguas de la compañía y Tony sabia que ese trabajo le permitía darle una vida digna a su hija.

Tampoco vi en prensa los casi dos años que dejó el negocio para ir a cuidar a su mamá enferma en USA. “I’m an only child, so, it’s kind of on me”. En eso si era muy gringo pragmático. Los años, el amor de una tica y la paternidad se encargaron de suavizarlo un poco.

Si, es cierto que la plata nunca falto; pero también hay que decir que las fiestas para los colaboradores eran memorables. Tiraba la casa por la ventana. No tenía reparo en gastar para que su gente se la pasara bien.

A propósito de eso, un buen día, nos reunió a un grupito de colaboradores viejos y nos dijo: “How would you like going to Washington to watch La Sele playing?” That was really something. Éramos al menos unos 10 colaboradores. Nos chineó como un excelente anfitrión, nos presentó a su familia. Ese día perdimos el chance de ir al mundial faltando unos 20 segundos para terminar el partido. Lapidario. I gave him a nice thank you card afterwards. Siempre se le notaba super incómodo con la gratitud de la gente. “Not a big deal” decía.

Su condo en Los Sueños se mencionó en sus propiedades, pero nadie habló que sin reparo lo prestaba a sus colaboradores. “Tip de maids well” – Esa era la tarifa. Su boda fue precisamente ahí. Fue muy linda. Sencilla y honesta. La pasamos bien.

Y por supuesto que nadie sabe tampoco que cuando aquella Semana Santa los ladrones me vaciaron la casa, él vino solo a asegurarse de que yo estuviese bien. Lo recuerdo sentado en las escaleras de mi casa saying  “Well, it sucks...”. Había venido también cuando mi casa estaba en obra gris. Creo, sin ser pretenciosa, que admiraba que fuera una buena administradora.

Ese día, cuando mi casa aun no estaba ni terminada, fue cuando parqueando el Cayenne, “chocado contra el muro de piedra” y pieza medular para atrapar a sus malnacidos asesinos, quebró el tubo del desagüe.

Mi psicóloga dice que hago una relación entre mi hermano desaparecido, Piquín, y Tony. Muchas veces me he preguntado por que me sueño mucho mas seguido con Tony que con mami. Who knows…

Tony, I’m so sorry man. You didn’t deserve to be ripped off from your loved ones. I’m ashamed, furious, frustrated, sad, disgusted… I hope these stories serve as a testament of the goo’ol days. Rest in peace.


Goodeal



2024 - Happiness and challenges

 

Como cábala cada año me siento un ratito -cada vez más difícil de sacar- y hago el recuento de los daños de la última vuelta al sol.

El 2024 fue un buen año.

Lo que me da de comer. Siempre con un poco de temor de jinx it, tendría que decir que el trabajo superó mis expectativas.

Buenos jefes definitivamente hacen el trabajo más fácil y productivo. He sido muy afortunada de topar con gente trabajadora, sensata y honesta que me respeta, me corrige con cariño y me apoya en las tantas iniciativas que se salen del saco del sector público. ¡La U tiene taaaanto en que trabajar! Pero al mismo tiempo hay tanto talento y tantas ganas de servir bien al país que es imposible no motivarse. Los nuevos retos no dejan de llegar, y eso también es una bendición. Mucho aprendizaje, mucho orgullo, mucho trabajo. ALTE, here we come! 

Mi motor. Cuando se es mamá de un pequeñín de 2 años y once meses, es inevitable que sea él el centro de la familia, nuclear y extendida. Ver a Quin crecer es una de las cosas mas fascinantes de la vida. Ver como su torpeza de movimientos se va convirtiendo en precisión impulsada por la curiosidad. Ver como va haciendo pedacitos de lenguaje con sentido, conversaciones que todavía no están ambientadas en la realidad, sino en su mundo, pequeñito como él, de historias de arañas, cadejos y jaguares. Verlo caerse y cada vez levantarse más seguro, más alto, menos bebé. Verlo enseñar poquito a poco su personalidad cariñosa, curiosa y siempre alegre – excepto cuando papá o mamá lo regañan-. He es doubtlessly my masterpiece.

El segundo mayor rol de familia, como pareja, ha encontrado a un hombre suficientemente seguro de si mismo, para quien ese segundo lugar no significa mas que un cambio de prioridades temporal que se asume con gusto y responsabilidad. Marcos no es mi masterpiece, pero es mi amor mas preciado. El hace que las cosas, todas ellas, sean mejor.

Nuestra red de apoyo invaluable. Mis hermanos, con sus problemas de salud inquietantes, pero por suerte no incapacitantes, y su amor incondicional para Quin. Mis suegros y cuñados y cuñadas, que le dan a mi hijo recuerdos que van a moldear su personalidad. Los amigos y amigas, quienes siguen ahí desde hace mucho rato abonando esta matita, que a veces se marchita, pero que no muere.

También hubo perdidas este año. Venus, my baby girl cruzó el arcoiris. Tan miedosa, tan apegada a mí, tan señora. Mi bebe fue tan estoica que optó por tomar ella la decisión de cuando irse. ¡Como se lo agradezco! Y algunos a quienes ya no les abrimos la puerta, porque ya no los podemos llamar amigos. Algunas medallas se cayeron también, pero fueron más aprendizaje que perdida.

No logré aun encontrar un rinconcito para mi fuera de la familia y el trabajo, pero tengo la tranquilidad de que ya vendrá.

¿Qué viene para este año matemáticamente perfecto?

Frances? Guardería? Oregón?

Felicidad y retos. 2024 – you were good to me







The day Quin chipped a tooth

 

It is shameful that my first entry of the year is about my lousy motherhood.

Quin is a handful all the time. When he’s with me he drains me out in seconds. When he’s with grandma or mami Ana I feel guilty that he’s draining them.

We were both at the Sanchez house yesterday. As usual, I was working, and he was goofing around with my siblings as a very low demanding audience. He loves to push his stools or his tiny chairs to go everywhere and nowhere at the same time.

An uneven floor caught the legs of the chair, which stopped suddenly. My poor baby boy doesn’t know physics! The inertia threw him violently against the damn chair and one of his tiny tooth could not absorb the impact, and it chipped.

I was not right there with him. I was not playing with him. I was not paying attention to him. I was not looking after him. I was working.

I heard the stump and right after a scream with the right pitch to let me know at an unconscious level that something was not right. I jumped out of my chair and ran to him. I carried him. When I saw a little blood on his lip, I knew he was not being a brat. When the poor thing tried to tell me what had just happened, I could see that there was a new unnatural corner on one of his front teeth.

What do you do? Call your dentist of course. Mine was at the airport minding her own children.   

Was this a life-defining moment for him?

Will he be bullied for the rest of his life?

Will he loose his gorgeous smile?

Am I the one to blame? Of course, it’s always mom’s fault.

You were good, 2023

 

Nada como una infección bacteriana de garganta para poner la cotidianidad en perspectiva.

Esta es apenas la segunda, y ultima, entrada del 2023. Eso es prueba de mi teoría que las musas no llegan cuando hay felicidad y tranquilidad.

Como ya es tradición, antes de terminar esta arbitraria vuelta al sol, me siento un ratico a escribir y reflexionar sobre estos últimos 365 días. Hoy la casa se siente vacía. Joaquín esta donde sus abuelos, pero también esa es la razón por la que tengo tiempo para sentarme a escribir.

Este fue un buen año.

Mi hermana Maggie posteo hace unos días un poster que decía que “We’re living the best days of our lives”. Indeed we are.

Mi familia es mi roca. Criar un ser humano en sus primeros años pone a prueba la paciencia de cualquiera. He perdido mis marbles taaantas veces que ya no cuento. Ver formarse a una personita, con sus gustos y particularidades, algunos heredados, otros totalmente propios; es la lección mas grande de humildad que he tenido. Cada palabra dicha, cada acción, cada momento, cada beso, cada regaño van a hacer de Joaquín la persona que algún día se verá en el espejo y (espero) se acepte con sus virtudes y defectos. La gente no exagera cuando dice que sus hijos son su masterpiece. I know Joaquin is mine. Y bueno, estar en pareja soltero, no es lo mismo que estar en pareja con hijos. Puedo perfectamente entender como no todo el mundo sirva para ambos. Marcos y yo llevamos solo 5 añitos de casados, pero seguimos contando algodones, y linos y maderas, aun con mucho amor e ilusión y ahora con un lazo hermoso, una complicidad maravillosa.

Hace muchos años no tenía un año de trabajo tan bueno como este. Proyectos nuevos, reconocimiento a mi trabajo, verdadera influencia en mi entorno y dando mi granito de arena en la disidencia política contra este gobierno de vivazos y gente a quien le quedo enorme los puestos que tienen. Hola Anna Muller! Hay una satisfacción rica de formar parte de la UCR y realmente sentir las aulas como laboratorios para las futuras generaciones de este país. Es grande esto, realmente lo es.

Participé en QQSM! Que lindo todavía tener primeras veces, que bonito aun atreverse a exponerse (en tele nacional) y que emocionante conocer a gente que hace cosas tan diferentes a las que yo hago.

Venus y Zeus siguen pidiendo belly rubs, en especial ahora después de que Kin les jala las orejas.

Que me gustaría para el 2024? Seguir viendo crecer a mi hijo, caminar al lado de Marcos, seguir ensenando y tal vez, si se puede ser buchona, encontrar (o reencontrar) algún nuevo hobbie que me emocione.

Muchas entradas no vieron la luz: The A is not silent, La abuela de quince Duncan, El dije de Dona Pau.


Feliz y prospero 2024!



Walter and Joaquin

 

Ayer murieron dos cosas significativas para mí: Don Walter Ferguson y mi relación de larga distancia con Joaquín Sabina.

El primero, padre del calipso limonense, hijo predilecto de este país (justo a tiempo diputados), artista honesto que dejó la mejor herencia al mundo: fotos de su querida Cahuita hechas canciones, inmortales, como él. Don Walter, Dr. Bombodee, Mr Gavit… nunca falla en traer ese olor a mar con Cabin in the Water, esa brisa con palmeras moviéndose en Callaloo o esa sensación de que el tiempo en Cahuita pasa mucho mas lento con Carnaval Day. Su calipso personifica la historia de ese inmigrante afrocaribeño que canta para olvidar, pero igual para celebrar. Su kryol hermoso y perfecto se enredó toda su vida con las cuerdas de su guitarra para crear la banda sonora del caribe limonense. Los genios no deben morir…pero como negarle el descanso después de 103 años de hacer este país aun mas hermoso. Siga siendo luz, maestro.

El segundo, la ruptura. Desde que lo conocí, cada vez que Sabina venia a visitarme a Costa Rica, nos veíamos, cantábamos y casi siempre tenía un preámbulo que involucraba vino y buenos amigos. Amigos Sabineros, amigos de bombín. Ayer yo no fui a la cita. Si quería ir, como no?! Si desde hace al menos 3 visitas pensamos que esa será la última. Pero Joaquinito es mala hierba. Hace varios meses leí un comentario que por unos segundos me ofendió, pero inmediatamente después me dejó helada. Alguien en twitter decía “ No se que es el romance aun con ese depredador”, refiriéndose a Joaquín. ¡¿Como se atrevían?!... ¿Como se… puta, será que tienen razón? Y ahí salió la académica feminista a hacer su interminable lista de preguntas sin respuesta. Pues sí, el mismo nunca ha tenido reparo de decir que estrenó unos cuantos hímenes en su mocedad, y que las caderas jalaban mas que un corazón. Don’t meet your idols, dicen los gringos. Por décadas, mi sueño era conocerlo, hablarle, decirle que me ha cantado desde que tengo memoria y que hemos llorado tantas veces que ya ni se cuentan. Que aun hoy, cuando Alexa me ayuda a escucharlo, vuelve a mi esa melancolía contradictoria y juvenil que sacude el cuerpo. Pero ayer no fui a la cita. No se si fue la feminista ortodoxa, la ausencia de Pancho Varona, el esfuerzo que ahora me toma buscar niñera o el miedo de despedazar a ese ídolo de juventud porque como él dice, cada vez duele más oírlo…tal vez todas, tal vez ninguna. Con conciencia y con bastante dolor, decidí dejar ir a Joaquín.

“Si el corazón no rima con la realidad, cambio de rumbo, sintiéndolo mucho.”




Last chances of 2022

 


Ultimo amanecer, ultimo desayuno, último ejercicio, ultimo almuerzo, última visita al algún lugar… del año.

Las ultimas veces tienen una nostalgia particular. Aunque mañana volvamos a repetir toda la rutina diaria, hoy es el último día del 2022. Cada cosa que hagamos hoy será la última del 2022. Ya no hay chances para segundas tomas o para mejorar.

El 2022 quedará en mi bitácora de vida como el año en que me convertí en mamá de Joaquín. Nada de lo que haya hecho anteriormente en mi vida es tan importante como esto.

La maternidad casi me quiebra. Fueron días muy, muy oscuros al inicio. Una lactancia dolorosa, física y emocionalmente. Las nuevas responsabilidades fueron abrumadoras, intimidantes y realmente tenebrosas. Salí de ese hueco, mayoritariamente por Marcos. Su infinita paciencia, su paternidad curiosa y llena de amor y sobre todo su apoyo incondicional fueron ese tronco al que me aferré y me sacó de aquel río turbulento. La red de apoyo familiar también fue fundamental. Mi suegra tomó el lugar de mi mamá y me agarró la mano mientras me ayudaba a caminar por esos primeros días de la maternidad. Esa transferencia de conocimiento ancestral, de mujer a mujer, de madre a hija, también fue una lucecita en aquellos días oscuros.

El tiempo, que todo lo cura, fue cerrando la herida de mi cesárea, pero también me fue acercando a esa personita prematura y diminuta totalmente dependiente de nosotros. Joaquín empieza a crecer como un niñito cariñoso y feliz.

Cuando apenas me estaba acostumbrando a ser mamá, tocó regresar al trabajo. Brutal. Me recibió una sobrecarga ilegal de trabajo y muchísimo sacrificio. Despues de dos años y medio de pandemia el maldito virus finalmente me alcanzó. Las vacunas lo hicieron mas debil, pero aun asi, logró volcarme. Saliendo de eso y Fer tuvo un accidente cardiovascular. Fue vivir la tragedia de papi una vez mas. Tambien, fue darme cuenta que mis hermanos estan entrando en sus años dorados, con todos los retos que eso trae.  Lloré mucho, me enojé mucho y trabajé mas de lo que debí. Se lograron objetivos, pero es muy claro para mi que se saco la tarea al mínimo. No había otra manera.

Este año me olvidé de mí. Si hubo ratitos para disfrutar con amigos, para darme un descanso de la maternidad o simplemente para hacer cositas que me llenaran. Pero no era un flujo constante. Creo que el ratito de ejercicio diario fue lo único que mantuve, pero claramente fue porque lo hacía con Joaquín. Ya la red de apoyo hacia suficiente para que yo pudiese ir a trabajar. Sería un abuso pedirles ayuda para ir al gimnasio o a flamenco.

Tengo que hacer campito para describir el desbordante amor que la gente le ha mostrado a Joaquín. Desde los vecinos, los amigos de la vida, las amistades casuales y por supuesto, la familia. Cada muestra de cariño para mi cría me llena de orgullo y tranquilidad.

Claro que este año he tenido más preguntas que respuestas. Y tengo claro que esta aventura apenas empieza.

Así que nada, este año fue para Joaquín. Y me llena el corazón que lo haya sido.



The birth of a child

 

Debido mi agnosticismo muchas personas preguntan, algunas con tono de reclamo, como explico el celebrar la navidad.

Me hicieron reflexionar al respecto y volver a este pequeño rincón.

No hay que ser religioso para celebrar el nacimiento de un niño o niña.

El acto de vida mas básico: nacer, es el resultado de un producto del azar, con tantas variables, que a pesar de ser lo esperado, merece en muchas ocasiones el titulo de milagro de vida.

Después de pasar por un parto, por supuesto que muchos supuestos cambian, otros se desechan, y todos ellos cuestionan desde una nueva perspectiva de vida.

Hay que celebrar cada nacimiento porque son demasiado difíciles. Los obstáculos genéticos, biológicos, ambientales, geográficos y de cualquier otro tipo están siempre latentes. Siendo la maternidad impuesta por una sociedad patriarcal, muchas ni siquiera nos detenemos a pensar si realmente la deseamos, mucho menos reflexionamos sobre todos los obstáculos que puede haber en una gestación. Desde una malformación genética que haga al embrión un producto no viable…hasta que el burro que te carga se tropiece, caiga, el golpe desprenda la placenta y la madre muera desangrada. Poco probable, sí; pero posible.

Porque son la promesa de la perpetuidad de la especie. La gran mayoría de humanos tenemos una necesidad antropológica de trascender. ¿Que dejamos detrás nuestro? ¿Cuál fue el objetivo de nuestra existencia? ¿Quién me va a recordar? Preguntas que, en diferentes niveles, pasan por la mente de cada hombre, mujer o no binarie de nuestra especie. Dice el dicho que hay que leer un libro, plantar un árbol y tener un hijo para poder decir que hemos vivido. Muy debatible en nuestros tiempos, pero tiene aún un trasfondo filosófico importante. Trascender. Para tener un heredero o heredera que continue el mandato capitalista de acumular mas riqueza…o, para fundar una iglesia que domine masas. Diferentes formas, mismo objetivo.

Porque cada bebe es una esperanza de que podemos hacerlo mejor. Cada Año Viejo, diferentes culturas, desde sus tradiciones, hacen un “borrón y cuenta nueva” para empezar la nueva pagina del calendario. Todos, absolutamente todos y todas tenemos derecho al olvido. Claro que escogemos siempre lo mejor del año para hacer nuestro resumen en IG, pero siempre hay una añoranza de poder crear una versión nuestra mas depurada y mejorada. Un hijo, a nivel subconsciente es eso: una mejor versión nuestra. A nivel social, esperamos que quienes deciden ser padres o madres, realmente hagan su mejor esfuerzo para hacer humanitos mejores que nosotros. Ya sea para que sean los mas felices vendedores de zapatos del mundo…o para que puedan ensenar a amar como uno debería amarse a sí mismo.

Así que tomando como máxima que no tengo que justificar lo que celebro frente a nadie, pues esto es el resultado de mi reflexión. El nacimiento de cualquier niño se celebra; ya sea hace más de 2000 años en Belén, o hace menos de uno en Costa Rica.






Baby blues

 

Baby blues

La maternidad se relaciona en el imaginario popular con un sentimiento de infinita ternura y desbordante felicidad. Todas la imágenes que reciben, quienes deciden no ser padres o quienes lo experimentan por primera vez, se resumen en una mujer en sus 20’s, guapa y bien vestida, con una sonrisa de oreja a oreja viendo al bebe que tiene en sus brazos, quien a su vez, también le sonríe de vuelta.

Es una farsa.

La maternidad duele, incomoda y es frustrante. El vocalizarlo o escribirlo es una afrenta que muchos calificaran como egoísmo, malagradecimiento y/o pura chineazon. Nada nuevo en un sistema patriarcal que está acostumbrado y diseñado a hacernos sentir responsables, cuando les convien; o como un trapo, cuando hay que volvernos a meter al canasto.

Ayer fue la primera vez que escuche el termino baby blues. Nancy, nuestro ángel/asesora de lactancia lo mencionó como el estado entre la normalidad y la depresión post-parto. El nombre me pareció dolorosamente apropiado ya que definitivamente hay una tristeza tenue, a blues, que ni se explica, ni se entiende. Es como una tormenta perfecta donde se juntan tu imagen deformada en el espejo, el cambio de expectativas y la frustración de no ser esa madre de inconsciente colectivo de los tarros de formula.

Hay una presión social, suavecita pero muy enraizada, de que la lactancia materna “exclusiva y a libre demanda” es el único camino que cualquier madre por encima de mediocre debe tomar. Nadie le pregunta a mamá que quiere hacer ella. Nadie. La fórmula se ve como ese cuasi veneno peor es nada que solo es justificable en casos muy calificados. Por supuesto que “me duele mucho”, “no quiero que mis pechos se deformen”, o “no quiero” no son excusas aceptables para una sociedad donde la buena mamá se sacrifica, es abnegada y se pone siempre en segundo lugar frente a sus crías.

Esos días de círculo del Infierno de Dante donde mamá esta físicamente sola con sus hormonas, inseguridades y expectativas sociales son realmente oscuros.

Por eso, y porque fue la tarea que Nancy me dejo, escribo esto como terapia. Tiento la pluma a ver si la prolactina, tan prudente, le gana la batalla al maldito cortisol.

Ventajas de ser mama, dar lactancia y tener red de apoyo.

Es un proyecto lindo y retador. Ver las facciones mías y de Marcos fundidas en un carita que nos ve sin enfocar con la más pura inocencia y curiosidad. Ver los ojos de Joaquín y sentir amor. Oler a colonia Menem.

Dar lactancia es algo que lo beneficia más a el que a mí. Químicamente desencadena reacciones de bienestar y apego que servirán para que Joaquín se sienta amado. También es un vía directa para que mis vitaminas, anticuerpos y demás elementos microscópicos positivos pasen a él como protección.

La red de apoyo es indispensable. Nunca en la vida había respetado tanto a madres solitas. Este es un trabajo de mínimo dos. Marcos será un papa fenomenal, no lo dudo por un segundo. Eso me da seguridad de que Joaquín tenga dos figuras fuertes en su vida y aprenda que esta yunta jala parejo.

Desventajas de ser mama, dar lactancia y tener red de apoyo.

Arriba me desahogué un poco sobre las cosas que no son positivas de la maternidad. Hay un nivel biológico e inevitable de negación propia para que la cría tenga la prioridad. El sueño, los horarios, las prioridades ahora las decide Joaquín. Para alguien tan acostumbrada a estar en control, eso es nuevo, extraño e inevitablemente disparador de ansiedad.

Dar lactancia y mantenerme en el proceso ha sido sin duda una de las decisiones más difíciles de la vida. Hacer algo que no quiero por alguien más nunca estuvo dentro de mis disyuntivas. El apoyo de Nancy, su flexibilidad, su empatía y su apoyo incondicional a cualquiera que hubiese sido mi decisión fue decisiva. Ese hombro extraño, corporativo y objetivo da un confort diferente al de la familia.

La red de apoyo extendida es igualmente indispensable. El truco es mantener la compuerta a la vida de nuestra pequeña familia lista para cerrarse cuando problemas ajenos se quieren colar. No hay caudal emocional para lidiar con absolutamente ningún otro asunto o problema que no esté afectando directamente a Joaquín. Simplemente no podemos con más peso.

Cada día es mejor que el anterior y por ahora, eso es lo que me mantiene en el plan de continuar con la lactancia.

That’s my baby blues manifesto.




Bulletproof Bubble

 

And just like that, es 1ero de enero del 2022.

Después de casi dos años de pandemia, uno quisiera decir que tenemos una mejor sociedad, más depurada; no epidemiológicamente, pero moral y éticamente; pero no.

Desde donde yo lo veo, seguimos siendo esa especie arrogante que se empeña en autodestruirse. Somos los que hemos llevado la ley de la jungla a niveles que Apocalypse Now no vio venir ni en su peor sueño de Napalm. Cada día mas TikTok, cada día mas CEO’s, cada día mas Don’t Look Up

How’s that for a positive beginning? Yeah, I can probably blame it on the hormones; but I won’t.

Hay una sensación, un sentimiento, de que estamos completely doomed y que de alguna manera estoy siendo irresponsable en traer a Joaquin a una realidad tan brutal. Me cuesta ver los silver lightnings. No encuentro esa bondad humana; ni siquiera si veo hacia adentro.

Como ya es tradición en este blog, me siento un ratito y hago un recuento de los danos cada vez que el calendario dice que le hemos dado otra vuelta al sol.

El 2021 fue el segundo año de pandemia. A nivel laboral, aun en mi querida UCR, mejoramos. La incertidumbre del 2020 se fue disipando, igual que las excusas de los estudiantes. Como en todo, la practica nos hizo mejores e incluso logramos jinetear esta virtualidad en nuestro favor. A pesar de nuevas oportunidades muy interesantes, no puedo evitar sentir una inercia molesta. Cuáles son mis posibilidades reales de moverme horizontalmente? Es posible realmente sobresalir a puro merito en una institución que privilegia los años de servicio? Is 20 years too late? El embarazo definitivamente es un salto al vacío en el campo laboral. Un peso que solo los cuerpos gestantes conocemos. Es estar en banca todo un semestre…We’ll see how bad benching is, I guess.

Claramente lo mejor que me dejo este año fue el proyecto de la maternidad. Otro salto al vacío. Tal vez el que me influencia al escribir estas líneas tan pesimistas. Por supuesto que es una maternidad deseada -la única forma en que la maternidad debería ser- e incluso pulseada. Es un proyecto complejo e incómodo, al menos para quien gesta. El miedo absoluto a que algo vaya a pasar, con Joaquin o con Marcos, es pan de todos los días. La constante pregunta de si lo lograremos, de si seremos capaces o incluso buenos, contrasta con la tranquilidad de Marcos cuando me dice “Nos conocimos en la aventura. Somos excelente equipo, claro que vamos a ser buenos papás”. I can only hope that he’s right.

Hay ausencias que hoy duelen más que nunca.

Supongo que como nunca este año que hoy empieza tiene un signo de pregunta gigante en todas las áreas. La neblina que se lee acá entre líneas no es de gratis. Después de casi dos años de auto aislarnos para no enfermarnos, todavía no empezamos a entender las secuelas.

I’m small today. I can’t run over what the world throws at me like before. I just want to make my bubble bullet proof so Joaquin at least has a chance to make it…and hopefully grows to make HIS world a fucking better place.




Doña María's daughter


Hay millones de historias que solo sus protagonistas conocen. Este post va dedicado a un alma nonata que probablemente solo su madre recuerda. Ella merecía mas, y por eso esta entrada es para ella.

Doña María es una indígena maya. Por supuesto que ella no se definiría así. Su etnia y su cultura son mucho más concisos que eso. Para mí, la espectadora turista, es más fácil ponerla en ese saco grande. Pero advertido está el lector que solo en el Departamento de Sololá, coexisten tres pueblos indígenas.

Doña María es bajita, a lo mucho tendrá 1.50cm. Su tez es morenita, pero se nota que no es quemada por el sol, solo que así la pinto Itzanma.  Tal vez Doña María tenga unos 50 o 60 años, tal vez más. Es difícil decir porque su pelo es de un negro azabache engañoso. Algunos dicen que el color lo deben al jabón con que lavan su pelo. Domado hacia atrás en una trenza es un pelo dócil e inquebrantablemente lacio. Otra cosa que rejuvenece a Doña María a cada minuto es su perenne sonrisa. Una sonrisa honesta y sincera que le alcanza los ojos y la frente. Le falta solo un diente en esa fajita blanca de soldados jacarandosos.   Anda vestida como lo han hecho las mujeres de las que desciende por siglos. Su enagua colorida que no puede esconder incontables lavadas, pero que aún cumple. Lleva una blusita blanca con mangas cortitas que parece que le cayeron flores de arriba por los bordados que tiene en los hombros y el cuello. Infaltable también es su delantal; con un relieve que intenta darle elegancia a esa pieza de ropa tan abstemia. Ninguna de las tres piezas calzaba con ninguna teoría del color, o combinación de patrones. Toda ella parecía una explosión de colores, texturas y diseños que conscientemente no tenían la más mínima intención de calzar con ningún estándar de belleza occidental.

Doña María, como la gran mayoría de indígenas Guatemaltecos es bilingüe en el más humilde de los casos. Se le nota una frugalidad impuesta en sus estructuras gramaticales de español y algunas de sus consonantes son sustituidas por otras similares sin que esto afecte de ninguna manera su mensaje.

Con aquella sonrisa hermosa Doña María me saluda con un “!Buenos días! ¿Como está?” El saludo es sincero, no es working-on-my-tips customer service. Cuando le cuento que pasé la noche vomitando cambia su sonrisa por una congoja maternal y me pregunta sobre el asunto. Una cosa llevo a la otra, y como mi panza de embarazada ya no puede esconderse por más floja que sea la prenda, me pregunta por Joaquín.  Hablamos un poco de mí, y para no desaprovechar la oportunidad de adquirir cualquier secreto ancestral que su sabiduría indígena pueda tener, le pregunto por la maternidad de ella.

Doña María tuvo tres hijos: dos varones y una mujer. Con una expresión totalmente neutra, como alguien que recuerda un viaje pasado tirado al olvido, me cuenta que sus dos hijos varones ya son grandes y que su niña nació muerta: “El señor se emborrachaba y me pegaba la panza. La mía niña no nació.”

Su confesión me mató. ¿Cuánto dolor pudo haber tenido Doña María en su vida? Y, ¿cómo hacía para guardarlo y ser funcional detrás de su sonrisa? Yo solo me acaricié la panza con rabia y gratitud. Rabia de escuchar una vez más una historia de violencia donde el agresor gana; y gratitud, porque mi historia es diferente.

Esta entrada es para que quien lea, recuerde aquel fetito que en algún momento fue una promesa de vida. Ya nunca sabremos si hubiese sido una mujer común o una de esas figuras divinas de las que hablan los baktunes mayas.  Hoy recordamos a la hija de Doña María.










Belated portrait


Mis papás nunca tuvieron un retrato. Eso era para gente de plata. No hay fotos familiares excepto por contadas ocasiones; y en esas siempre salían serios.

Mis papás eran de los que no sonreían en las fotografías y que gustaban a  Sabina.  Era casi como una culpa y una falta de etiqueta ser feliz y mostrarlo. Nunca sabré si era producto de la religión, de la vida sin lujos o de una decisión personal, porque ya ninguno está conmigo.

Pero en esta, que se tomó en alguno de mis cumpleaños, salieron sin estar conscientes en una esquinita de la foto. Mami detrás de papi, casi con complicidad, se dejó una sonrisa relajada y sincera.

Papi no enseñaba los dientes; le faltaban algunos. Así que esos labios estirados a los lados, camuflados por su sempiterno bigote, eran la máxima muestra que se permitía de estar feliz.

Me hacen mucha falta los dos. 

Me arruga el corazon que solo que quede de ellos este retrato extemporáneo.





Reflections about a shitty year

 


Creo que el mejor título que he leído es “al año que la pandemia nos robó”. Y los optimistas me tacharan de pesimista diciendo que a pesar de todo, este año que agoniza, logramos romper muchas barreras, logramos reinventarnos a nivel profesional, cambiamos muchos hábitos para bien y aprendimos a apreciar las pequeñas cosas de la vida.

Y puede que sea cierto, pero a pesar de eso, desde mi inconsciente, si siento que me robaron. Siento que este año pudo haber sido mil veces más chiva sin la pandemia y que si lo calificamos en calidad de vida, definitivamente hay un déficit insalvable.

En este reino, las cosas estuvieron bien. Este adendum en el contrato matrimonial, que nadie se esperaba, fue una prueba de fuego, como asumo lo fue para muchas parejas como nosotros. Trabajo en mi casa o vivo en mi trabajo? Estar 24/7 con tu pareja por meses no es cosa fácil. Creo que pasamos con buena nota y salimos fortalecidos como pareja. Si mañana explotara un apocalipsis zombi, definitivamente quisiera atrincherarme con Marcos. Ah, y por supuesto, también con Zeus, Venus y la nueva miembro de la familia, Gala (II).  Con la familia fuera del reino, pues desafortunadamente la pandemia afecto un poco la interacción con mis hermanos y no fue el año para digerir el luto que habíamos planeado.

Para el trabajo fue un año de muchas pequeñas victorias. Cada día más siento la U como mi casa, y he logrado rodearme de gente que comparte mi filosofía de enseñanza.  Eso, realmente puede hacer la diferencia en un trabajo y la verdad me tiene muy feliz. Por otro lado, y como autocrítica necesaria, hay que mencionar que todo lo que logramos este año, obligados por la pandemia, se pudo haber hecho antes con políticas universitarias más claras e innovadoras. Como U líder en la educación nacional, no tendríamos que esperar una pandemia para innovar y retar al status quo.

Empezamos el año con un duelo, que aún hoy, su último día, duele. La pérdida de Frijolito cambio mi perspectiva de vida. Esa maternidad, tan temida en otros momentos de mi vida, es ahora uno de mis objetivos. El problema es que a diferencia de otros objetivos, este no depende de solo de mí. La gestación, ese proceso tan místico y misterioso no es solo la suma de las partes, y pues bueno, esa fue otra enseñanza de este año pal’ olvido.

¿Esperanzas? Todas. Probablemente nada original, quiero parte de mi antigua realidad de vuelta. Quiero que Marco Pérez me abrace, quiero llevar a mis hnos a almorzar sin miedo que algún idiota se quite la mascarilla, quiero tomarme un vinito con Lorna, quiero almorzar con Fabi en Económicas, quiero encontrarme a Grettel en los pasillos, quiero estar en la sala de profes con Harold, Nestor y Rebe, quiero perderme con Marcos en un Art City Tour, quiero tomarme una birra con Adrián en Fitos, quiero llevar a Emily al cine, quiero volver a montarme en un puto avión…  

In the meantime … a orillas del río Térraba me sentaré y tomaré.





Fragment


¿Y quien sos vos para decirle a alguien cómo escribir?

Vos, que dejás perder entradas de este blog a diario, que no tenés la disciplina ni de usar outlines y que encima, cuando tenés algo que gritar al mundo, le das vueltas como perra buscando donde echarse y terminás botándolo tres años después cuando ya estorba en el escritorio.

Y ¿a quién le importa  usar un patrón retórico anglosajón cuando el español es mil veces más emotivo y furioso y repetitivo y repetitivo. Yo no quiero decir las cosas directas. Quiero adornarlas con tantos adjetivos que chorreen de cada sustantivo como si fuera miel in a gigantic hive.

Who cares about habitos saludables? Y ¿por qué alguien querría clasificarlos, o definirlos, encontrar su causa or compare them …to what? More healthy shit? More meticulously tidy writing without a fucking heart.

Who in their sane mind would take the time to vomit senseless sentences about something they absolutely do not care about? What a sadistic torture…just to get a passing grade. Does this even make sense for anyone? 

Them, forcing their fingers through a resigned keyboard to produce their very least effort. Me, flooding soulless compositions with as much wine available to make them more appealing to the eye.

Who am I to tell anyone how to write? 

If I can’t afford writing myself.

Resultado de imagen de mano escribiendo | Plumas para escribir, Escribir un  libro, Escritores



Dance it away

...Salvavidas...







Compañía Adulta, Escuela Paulina Peralta. 2020

Afraid to delete...as times goes by


Escribir ciertamente es como el ejercicio.

No podes dejar de hacerlo, porque si no, cuando regresas, estas todo tieso, torpe y te duele todo.
En algún momento escribí que la tristeza, como decía Chavela, era una excelente musa. La alegría y el confort no son buena inspiración. Cuando todo está bien, quien putas va a querer perder el tiempo feliz, ya de por si tan efímero, frente a una pantalla?

A veces la situación obliga. En mi caso, mi motivación para escribir hoy es no pagar un solo cinco más a google en almacenaje. Entonces, estoy aquí frente a la pantalla, abriendo carpetas que han estado cerradas por años.  No son solo los títulos que traen mil recuerdos de otras vidas: Anglo-Saxon Literature, Amores y Besos, Agents&Affiliate, booky6969…es el miedo de dejar ir, de mandar a la papelera, limpiar y después…y si no lo recuerdo? Y si pierdo ese recuerdos para siempre? Que miedo perder la evidencia que quien era yo a los 19, a los 22, a los 26…quien se va a acordar de esa Andreas si los archivos ya no están?

Evidencia que según yo me iba a proteger en caso de que me quisieran hacer daño en alguno de los trabajos, conversaciones de chat que recordaban amores pasados, audios! Sí, me encantaba grabar audios de sonidos de viajes que no sabía si iba a repetir. Ese Remove es un botón de guerra nuclear que puede borrar décadas de vida. Si yo sé, que esa información ha estado ahí por años y nunca la usé…pero estaba ahí…por si acaso.

Estas pausas de los 6G de Kolbi, que en realidad son como2G me obligan a recordar todo lo que ha pasado desde aquellos audios, fotos, cartas.

¿Cómo valorar algún recuerdo sobre otro? ¿Que vale la pena conservar aunque haya que pagarle a google y que no?

El último paso: Empty Trash. Es como si el programa supiera lo que borra “This action can’t be undone” Dejar ir. Too late to look back.











Perfect storm to start 2020


Pues acabo de ver que no tengo una sola entrada en el 2020.

Jueputa… ¿por dónde empezar?

El duelo por la pérdida de mami, cruelmente irónico cuando celebrábamos el Día de Acción de Gracias, no se ha ido. No creo que lo haga. A veces en las tardes cuando estoy trabajando o solo viviendo normalmente, algún olorcillo traído por la brisa, se brinca la ventana y me la recuerda. Y me vibra el cuerpo por reconocer su olor, pero inmediatamente vienen las lágrimas al recordar que ya no está y justo después viene el miedo… de dejar de recordar en algún momento su olor, o su tono de voz, o su cara.   Ese es un miedo terrible, y trato de combatirlo nombrándola, a veces como si aún estuviera con nosotros.

Aún con el dolor fresquísimo de mami, vino otro golpe durísimo. Los dolores no son comparables, pero no por eso menos intensos. Justo el día después que enterramos a mami, nos dimos cuenta que estábamos embarazados.  Nuestras personalidades, por dicha, muy pegadas al piso, nos hicieron amortiguar la inmensa felicidad y contener esa emoción en nuestra intimidad. Decidimos no decirle a nadie, y el tiempo probaría que fue la mejor decisión. El oír el corazón de tu embrión, es probablemente de las cosas más emocionalmente intensas que cualquier ser humano puede experimentar. Y el dejar de oírlo, una de las más dolorosas. Tuvimos lo que en términos médicos se llama un aborto retenido. El embrión ya no tenía vida, pero mi útero se aferraba a cuidarlo y retenerlo. Mi útero nunca se rindió, y eso, desafortunadamente para mí, significó obligarlo a dejarlo ir. Después de que ni mi cuerpo, ni 2 dosis de misoprostol conseguido en el mercado negro (esa es historia de otra entrada) funcionaran, no nos quedó otra opción que la quirúrgica. Fue la primera vez en mi vida que me anestesiaban. Anestesia…un verdadero lujo para quienes podemos pagar medicina privada.

Tener una perdida es común para el 40% de quienes se embarazan. En realidad somos una especie poco eficiente para reproducirnos. Es de esos duelos raros, porque nunca hubo nada que despedir; pero queda una tristeza profunda de una ilusión hermosa que nunca llego a ser. A mí me revolvió la vida completamente. Ese Doble Jeaopardy de duelos no hubiesen sido superable sin Marcos, quien sin duda también tiene su propia historia que contar. Se vive todos los días en la delgada línea de la cordura y la locura y no pocas veces se ve esa insanidad mental como un descanso a tanto dolor y tanta mierda. Solo nos queda light a candle, como diría TomKoracick.

Toda esta tragedia personal e íntima se transformó en cuestión de días en esta nueva realidad distópica y pandémica del Covid-19. Nunca en mis 39 años habíamos tenido que meter el freno de emergencia a un estilo de vida que pensábamos imperturbable. La naturaleza mundial de la pandemia, nos cacheteó con la vulnerabilidad de nuestra existencia como especie, después de siglos de pensarnos la última coca del desierto en este planeta azul.  Cambió el trabajo, cambió nuestra rutina, cambió nuestros hobbies, nuestras relaciones, nuestras compras. Desde este pedacito de tierra que ha logrado tener la menor tasa de mortalidad de Latinoamérica, ha sido realmente retador adaptarse. No me lo imagino en otras latitudes.

Y ayer en la mañana, ajenas a todo el despiche que hay afuera, las orquídeas que Andre y Yaha nos regalaron, florearon por completo. Florearon. Y pues…esas son las cosas que me hacen escribir.




When the body just fades out


La noticia de la muerte de alguien conocido nunca es fácil. Si hay cariño hay dolor involucrado y si no, es al menos un recordatorio de que el ciclo de la vida no se detiene y que nosotros o alguno de nuestros seres amados podría ser el próximo que acompañe a La Catrina.

Las muertes repentinas, como la de padrino son bondadosas para quien las sufre, pero terribles para quienes quedamos con un ¿por qué ahora? en la boca. Las otras muertes, las esperadas y no en pocas ocasiones deseadas, son dolorosas y desgastantes para todos.

Los últimos días de papi están un poco borrosos en mi mente pero si recuerdo bien que sus últimas dos semanas fueron un aviso claro de que él (o dios?) ya no quería estar ahí. La cuenta regresiva había iniciado y ya no había forma de pararla. Para quienes acompañamos, la paciencia es la única respuesta porque nunca se sabe cuánto ese proceso de apagado va a durar.  Hay muchos mitos alrededor de esos últimos días. Que si tienen algo pendiente, que si necesitan ver a alguien antes de irse, que si necesitan estar solos, en fin; buscamos respuestas para las mil preguntas que emergen en esos últimos momentos de la vida de alguien. Ahí, cuando casi podemos sentir a la muerte sentada en la cabecera de la cama y nadie, probablemente incluso ella, puede entender ¿por qué el tiempo nunca es perfecto? Y nunca es perfecto porque para algunos es insoportablemente largo y para otros siempre será despiadadamente poco.

La sensación de ver el cuerpo inerte de la persona que tanto amaste es probablemente el vacío más profundo que uno pueda sentir. La certeza de que esa persona ya no va a despertar más es desoladora. Tanto que no se dijo, tanto que se dijo de más. Nunca es perfecto. Y en esos momentos de dolor, la belleza de la imperfección humana es solo un discurso lejano y cliché.

La muerte del otro nos confronta con la propia. ¿Quién estará alrededor de mi cama? ¿Sera en una cama de hospital, llena de vías? ¿Sera en mi casa con olor a conocido? ¿Sera en un lugar extraño?

Buen viaje Tía Trina, saludos a papi y a padrino.

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Don’t forget




Hoy solo era another day of work para vos. Para 14 estudiantes era el momento de probar que saben lo suficiente para no perder todo un semestre yendo a clase. Saben mucho. ¿Por qué  malgastar su valioso tiempo de futuros administradores en un curso que algunos de ellos mismos podrían enseñar?

Fue realmente hace tanto que te dormías en los pasillos justo afuera de la clase de la 1pm? Justo como los encontraste hoy.  Te verán ya como una “doña” para ellos?

Que no se te olvide, que hace no tanto tiempo estabas del otro lado de la clase. Del que tiene la pizarra al frente, y no a las espaldas.

Hace muy poco aun pedías citas para revisar exámenes…ahora tu nombre está en la puerta de la oficina 337.  

Don’t forget.