Welcome

Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Last chances of 2022

 


Ultimo amanecer, ultimo desayuno, último ejercicio, ultimo almuerzo, última visita al algún lugar… del año.

Las ultimas veces tienen una nostalgia particular. Aunque mañana volvamos a repetir toda la rutina diaria, hoy es el último día del 2022. Cada cosa que hagamos hoy será la última del 2022. Ya no hay chances para segundas tomas o para mejorar.

El 2022 quedará en mi bitácora de vida como el año en que me convertí en mamá de Joaquín. Nada de lo que haya hecho anteriormente en mi vida es tan importante como esto.

La maternidad casi me quiebra. Fueron días muy, muy oscuros al inicio. Una lactancia dolorosa, física y emocionalmente. Las nuevas responsabilidades fueron abrumadoras, intimidantes y realmente tenebrosas. Salí de ese hueco, mayoritariamente por Marcos. Su infinita paciencia, su paternidad curiosa y llena de amor y sobre todo su apoyo incondicional fueron ese tronco al que me aferré y me sacó de aquel río turbulento. La red de apoyo familiar también fue fundamental. Mi suegra tomó el lugar de mi mamá y me agarró la mano mientras me ayudaba a caminar por esos primeros días de la maternidad. Esa transferencia de conocimiento ancestral, de mujer a mujer, de madre a hija, también fue una lucecita en aquellos días oscuros.

El tiempo, que todo lo cura, fue cerrando la herida de mi cesárea, pero también me fue acercando a esa personita prematura y diminuta totalmente dependiente de nosotros. Joaquín empieza a crecer como un niñito cariñoso y feliz.

Cuando apenas me estaba acostumbrando a ser mamá, tocó regresar al trabajo. Brutal. Me recibió una sobrecarga ilegal de trabajo y muchísimo sacrificio. Despues de dos años y medio de pandemia el maldito virus finalmente me alcanzó. Las vacunas lo hicieron mas debil, pero aun asi, logró volcarme. Saliendo de eso y Fer tuvo un accidente cardiovascular. Fue vivir la tragedia de papi una vez mas. Tambien, fue darme cuenta que mis hermanos estan entrando en sus años dorados, con todos los retos que eso trae.  Lloré mucho, me enojé mucho y trabajé mas de lo que debí. Se lograron objetivos, pero es muy claro para mi que se saco la tarea al mínimo. No había otra manera.

Este año me olvidé de mí. Si hubo ratitos para disfrutar con amigos, para darme un descanso de la maternidad o simplemente para hacer cositas que me llenaran. Pero no era un flujo constante. Creo que el ratito de ejercicio diario fue lo único que mantuve, pero claramente fue porque lo hacía con Joaquín. Ya la red de apoyo hacia suficiente para que yo pudiese ir a trabajar. Sería un abuso pedirles ayuda para ir al gimnasio o a flamenco.

Tengo que hacer campito para describir el desbordante amor que la gente le ha mostrado a Joaquín. Desde los vecinos, los amigos de la vida, las amistades casuales y por supuesto, la familia. Cada muestra de cariño para mi cría me llena de orgullo y tranquilidad.

Claro que este año he tenido más preguntas que respuestas. Y tengo claro que esta aventura apenas empieza.

Así que nada, este año fue para Joaquín. Y me llena el corazón que lo haya sido.



The birth of a child

 

Debido mi agnosticismo muchas personas preguntan, algunas con tono de reclamo, como explico el celebrar la navidad.

Me hicieron reflexionar al respecto y volver a este pequeño rincón.

No hay que ser religioso para celebrar el nacimiento de un niño o niña.

El acto de vida mas básico: nacer, es el resultado de un producto del azar, con tantas variables, que a pesar de ser lo esperado, merece en muchas ocasiones el titulo de milagro de vida.

Después de pasar por un parto, por supuesto que muchos supuestos cambian, otros se desechan, y todos ellos cuestionan desde una nueva perspectiva de vida.

Hay que celebrar cada nacimiento porque son demasiado difíciles. Los obstáculos genéticos, biológicos, ambientales, geográficos y de cualquier otro tipo están siempre latentes. Siendo la maternidad impuesta por una sociedad patriarcal, muchas ni siquiera nos detenemos a pensar si realmente la deseamos, mucho menos reflexionamos sobre todos los obstáculos que puede haber en una gestación. Desde una malformación genética que haga al embrión un producto no viable…hasta que el burro que te carga se tropiece, caiga, el golpe desprenda la placenta y la madre muera desangrada. Poco probable, sí; pero posible.

Porque son la promesa de la perpetuidad de la especie. La gran mayoría de humanos tenemos una necesidad antropológica de trascender. ¿Que dejamos detrás nuestro? ¿Cuál fue el objetivo de nuestra existencia? ¿Quién me va a recordar? Preguntas que, en diferentes niveles, pasan por la mente de cada hombre, mujer o no binarie de nuestra especie. Dice el dicho que hay que leer un libro, plantar un árbol y tener un hijo para poder decir que hemos vivido. Muy debatible en nuestros tiempos, pero tiene aún un trasfondo filosófico importante. Trascender. Para tener un heredero o heredera que continue el mandato capitalista de acumular mas riqueza…o, para fundar una iglesia que domine masas. Diferentes formas, mismo objetivo.

Porque cada bebe es una esperanza de que podemos hacerlo mejor. Cada Año Viejo, diferentes culturas, desde sus tradiciones, hacen un “borrón y cuenta nueva” para empezar la nueva pagina del calendario. Todos, absolutamente todos y todas tenemos derecho al olvido. Claro que escogemos siempre lo mejor del año para hacer nuestro resumen en IG, pero siempre hay una añoranza de poder crear una versión nuestra mas depurada y mejorada. Un hijo, a nivel subconsciente es eso: una mejor versión nuestra. A nivel social, esperamos que quienes deciden ser padres o madres, realmente hagan su mejor esfuerzo para hacer humanitos mejores que nosotros. Ya sea para que sean los mas felices vendedores de zapatos del mundo…o para que puedan ensenar a amar como uno debería amarse a sí mismo.

Así que tomando como máxima que no tengo que justificar lo que celebro frente a nadie, pues esto es el resultado de mi reflexión. El nacimiento de cualquier niño se celebra; ya sea hace más de 2000 años en Belén, o hace menos de uno en Costa Rica.






Baby blues

 

Baby blues

La maternidad se relaciona en el imaginario popular con un sentimiento de infinita ternura y desbordante felicidad. Todas la imágenes que reciben, quienes deciden no ser padres o quienes lo experimentan por primera vez, se resumen en una mujer en sus 20’s, guapa y bien vestida, con una sonrisa de oreja a oreja viendo al bebe que tiene en sus brazos, quien a su vez, también le sonríe de vuelta.

Es una farsa.

La maternidad duele, incomoda y es frustrante. El vocalizarlo o escribirlo es una afrenta que muchos calificaran como egoísmo, malagradecimiento y/o pura chineazon. Nada nuevo en un sistema patriarcal que está acostumbrado y diseñado a hacernos sentir responsables, cuando les convien; o como un trapo, cuando hay que volvernos a meter al canasto.

Ayer fue la primera vez que escuche el termino baby blues. Nancy, nuestro ángel/asesora de lactancia lo mencionó como el estado entre la normalidad y la depresión post-parto. El nombre me pareció dolorosamente apropiado ya que definitivamente hay una tristeza tenue, a blues, que ni se explica, ni se entiende. Es como una tormenta perfecta donde se juntan tu imagen deformada en el espejo, el cambio de expectativas y la frustración de no ser esa madre de inconsciente colectivo de los tarros de formula.

Hay una presión social, suavecita pero muy enraizada, de que la lactancia materna “exclusiva y a libre demanda” es el único camino que cualquier madre por encima de mediocre debe tomar. Nadie le pregunta a mamá que quiere hacer ella. Nadie. La fórmula se ve como ese cuasi veneno peor es nada que solo es justificable en casos muy calificados. Por supuesto que “me duele mucho”, “no quiero que mis pechos se deformen”, o “no quiero” no son excusas aceptables para una sociedad donde la buena mamá se sacrifica, es abnegada y se pone siempre en segundo lugar frente a sus crías.

Esos días de círculo del Infierno de Dante donde mamá esta físicamente sola con sus hormonas, inseguridades y expectativas sociales son realmente oscuros.

Por eso, y porque fue la tarea que Nancy me dejo, escribo esto como terapia. Tiento la pluma a ver si la prolactina, tan prudente, le gana la batalla al maldito cortisol.

Ventajas de ser mama, dar lactancia y tener red de apoyo.

Es un proyecto lindo y retador. Ver las facciones mías y de Marcos fundidas en un carita que nos ve sin enfocar con la más pura inocencia y curiosidad. Ver los ojos de Joaquín y sentir amor. Oler a colonia Menem.

Dar lactancia es algo que lo beneficia más a el que a mí. Químicamente desencadena reacciones de bienestar y apego que servirán para que Joaquín se sienta amado. También es un vía directa para que mis vitaminas, anticuerpos y demás elementos microscópicos positivos pasen a él como protección.

La red de apoyo es indispensable. Nunca en la vida había respetado tanto a madres solitas. Este es un trabajo de mínimo dos. Marcos será un papa fenomenal, no lo dudo por un segundo. Eso me da seguridad de que Joaquín tenga dos figuras fuertes en su vida y aprenda que esta yunta jala parejo.

Desventajas de ser mama, dar lactancia y tener red de apoyo.

Arriba me desahogué un poco sobre las cosas que no son positivas de la maternidad. Hay un nivel biológico e inevitable de negación propia para que la cría tenga la prioridad. El sueño, los horarios, las prioridades ahora las decide Joaquín. Para alguien tan acostumbrada a estar en control, eso es nuevo, extraño e inevitablemente disparador de ansiedad.

Dar lactancia y mantenerme en el proceso ha sido sin duda una de las decisiones más difíciles de la vida. Hacer algo que no quiero por alguien más nunca estuvo dentro de mis disyuntivas. El apoyo de Nancy, su flexibilidad, su empatía y su apoyo incondicional a cualquiera que hubiese sido mi decisión fue decisiva. Ese hombro extraño, corporativo y objetivo da un confort diferente al de la familia.

La red de apoyo extendida es igualmente indispensable. El truco es mantener la compuerta a la vida de nuestra pequeña familia lista para cerrarse cuando problemas ajenos se quieren colar. No hay caudal emocional para lidiar con absolutamente ningún otro asunto o problema que no esté afectando directamente a Joaquín. Simplemente no podemos con más peso.

Cada día es mejor que el anterior y por ahora, eso es lo que me mantiene en el plan de continuar con la lactancia.

That’s my baby blues manifesto.




Bulletproof Bubble

 

And just like that, es 1ero de enero del 2022.

Después de casi dos años de pandemia, uno quisiera decir que tenemos una mejor sociedad, más depurada; no epidemiológicamente, pero moral y éticamente; pero no.

Desde donde yo lo veo, seguimos siendo esa especie arrogante que se empeña en autodestruirse. Somos los que hemos llevado la ley de la jungla a niveles que Apocalypse Now no vio venir ni en su peor sueño de Napalm. Cada día mas TikTok, cada día mas CEO’s, cada día mas Don’t Look Up

How’s that for a positive beginning? Yeah, I can probably blame it on the hormones; but I won’t.

Hay una sensación, un sentimiento, de que estamos completely doomed y que de alguna manera estoy siendo irresponsable en traer a Joaquin a una realidad tan brutal. Me cuesta ver los silver lightnings. No encuentro esa bondad humana; ni siquiera si veo hacia adentro.

Como ya es tradición en este blog, me siento un ratito y hago un recuento de los danos cada vez que el calendario dice que le hemos dado otra vuelta al sol.

El 2021 fue el segundo año de pandemia. A nivel laboral, aun en mi querida UCR, mejoramos. La incertidumbre del 2020 se fue disipando, igual que las excusas de los estudiantes. Como en todo, la practica nos hizo mejores e incluso logramos jinetear esta virtualidad en nuestro favor. A pesar de nuevas oportunidades muy interesantes, no puedo evitar sentir una inercia molesta. Cuáles son mis posibilidades reales de moverme horizontalmente? Es posible realmente sobresalir a puro merito en una institución que privilegia los años de servicio? Is 20 years too late? El embarazo definitivamente es un salto al vacío en el campo laboral. Un peso que solo los cuerpos gestantes conocemos. Es estar en banca todo un semestre…We’ll see how bad benching is, I guess.

Claramente lo mejor que me dejo este año fue el proyecto de la maternidad. Otro salto al vacío. Tal vez el que me influencia al escribir estas líneas tan pesimistas. Por supuesto que es una maternidad deseada -la única forma en que la maternidad debería ser- e incluso pulseada. Es un proyecto complejo e incómodo, al menos para quien gesta. El miedo absoluto a que algo vaya a pasar, con Joaquin o con Marcos, es pan de todos los días. La constante pregunta de si lo lograremos, de si seremos capaces o incluso buenos, contrasta con la tranquilidad de Marcos cuando me dice “Nos conocimos en la aventura. Somos excelente equipo, claro que vamos a ser buenos papás”. I can only hope that he’s right.

Hay ausencias que hoy duelen más que nunca.

Supongo que como nunca este año que hoy empieza tiene un signo de pregunta gigante en todas las áreas. La neblina que se lee acá entre líneas no es de gratis. Después de casi dos años de auto aislarnos para no enfermarnos, todavía no empezamos a entender las secuelas.

I’m small today. I can’t run over what the world throws at me like before. I just want to make my bubble bullet proof so Joaquin at least has a chance to make it…and hopefully grows to make HIS world a fucking better place.