Reflections about a shitty year
Creo que el
mejor título que he leído es “al año que la pandemia nos robó”. Y los
optimistas me tacharan de pesimista diciendo que a pesar de todo, este año que agoniza, logramos romper muchas barreras, logramos reinventarnos a
nivel profesional, cambiamos muchos hábitos para bien y aprendimos a apreciar
las pequeñas cosas de la vida.
Y puede que
sea cierto, pero a pesar de eso, desde mi inconsciente, si siento que me
robaron. Siento que este año pudo haber sido mil veces más
chiva sin la pandemia y que si lo calificamos en calidad de vida,
definitivamente hay un déficit insalvable.
En este
reino, las cosas estuvieron bien. Este adendum
en el contrato matrimonial, que nadie se esperaba, fue una prueba de fuego,
como asumo lo fue para muchas parejas como nosotros. Trabajo en mi casa o vivo
en mi trabajo? Estar 24/7 con tu pareja por meses no es cosa fácil. Creo que pasamos
con buena nota y salimos fortalecidos como pareja. Si mañana explotara un
apocalipsis zombi, definitivamente quisiera atrincherarme con Marcos. Ah, y por
supuesto, también con Zeus, Venus y la nueva miembro de la familia, Gala (II). Con la familia fuera del reino, pues
desafortunadamente la pandemia afecto un poco la interacción con mis hermanos y
no fue el año para digerir el luto que habíamos planeado.
Para el
trabajo fue un año de muchas pequeñas victorias. Cada
día más siento la U como mi casa, y he logrado rodearme de gente que comparte
mi filosofía de enseñanza. Eso,
realmente puede hacer la diferencia en un trabajo y la verdad me tiene muy
feliz. Por otro lado, y como autocrítica necesaria, hay que mencionar que todo
lo que logramos este año, obligados por la pandemia, se
pudo haber hecho antes con políticas universitarias más claras e innovadoras. Como
U líder en la educación nacional, no tendríamos que esperar una pandemia para
innovar y retar al status quo.
Empezamos
el año con un duelo, que aún hoy, su último día, duele. La pérdida de Frijolito
cambio mi perspectiva de vida. Esa maternidad, tan temida en otros momentos de
mi vida, es ahora uno de mis objetivos. El problema es que a diferencia de
otros objetivos, este no depende de solo de mí. La gestación, ese proceso tan místico
y misterioso no es solo la suma de las partes, y pues bueno, esa fue otra enseñanza
de este año pal’ olvido.
¿Esperanzas?
Todas. Probablemente nada original, quiero parte de mi antigua realidad de
vuelta. Quiero que Marco Pérez me abrace, quiero llevar a mis hnos a almorzar
sin miedo que algún idiota se quite la mascarilla, quiero tomarme un vinito con
Lorna, quiero almorzar con Fabi en Económicas, quiero encontrarme a Grettel en
los pasillos, quiero estar en la sala de profes con Harold, Nestor y Rebe,
quiero perderme con Marcos en un Art City Tour, quiero tomarme una birra con Adrián
en Fitos, quiero llevar a Emily al cine, quiero volver a montarme en un puto avión…
In the meantime
… a orillas del río Térraba me sentaré y tomaré.

