Midday theater
Dos pleitos en un día…no, no, dos pleitos callejeros en menos de dos horas.
Sí, estoy enojada. No sé con quién, o más bien, con tod@s. Es evidente que no soy la única, pues no empecé ninguno de los dos, aunque si me encargué de terminarlos.
Por eso no me gusta cruzar La Cali, San José, es artístico, pero car’e picha.
Un taxista me reclama airadamente por qué no escojo un carril. Iba para el TN…estaba buscando parqueo y a pesar de poner la señal a la izquierda, al ver que el parqueo estaba lleno, seguí directo. Maldita perra que no sabe manejar.
Es una lástima porque el motivo de todo esto fue un sueñito de 40 minutos donde ví tarantos y alegrías. El TN es impresionante con solo sentarse en sus butacas viejas, ver sus columnas que invaden la visibilidad y sentir las décadas de espíritus artísticos inmortales. Mis chicas bailaron bello entre vestidos rojos y grises y negros. Vuelos, bastones y zapatos de colores. En 40 minutos la guitarra y el cajón nos marcaron compás por sonrisas y lágrimas El sueñito terminó y era hora de regresar a ese hormiguero sin reina en que se nos ha convertido San José.
Haciendo un alto, un fulano me ofrece algo que vende al otro lado de mi ventana cerrada.
“No gracias”, él sigue ahí.
“No gracias”, él sigue ahí.
Contacto visual, “No gracias”, y él sigue ahí.
Bajo la ventana, “Caballero, NO gracias”
“Que Dios la bendiga, pero no me grite!” quien putas le esta gritando?!
Mas bla bla…
“Que lastima que anda sin hombre, para arreglarme con él”
“No se detenga por eso”, le puse las luces de parking al carro, me bajé en mis flamantes tacones que me hacían ser 7 cm más alta que él y lo encaré:
“No se detenga caballero, a ud piensa que yo necesito un hombre que me defienda?
Por supuesto que este fue el teatro al medio día fuera del TN. Tengo que confesar que los incidentes me quitaron el gusto de ver a mis divinas bailando, además del apetito. Lo que más me indigna, es que yo no provoqué ninguno de los dos incidentes, y lo peor, que ninguno de los dos hubiese pasado a más si yo no tuviera una vagina entre las piernas. Ahora resulta que el insulto no es solo ser mujer, no, es ser una mujer SOLA. Yo soy solo hasta el punto en que “tenga un hombre” a la par mía. Si no, no, porque el caballero “no podía arreglarse conmigo”.
Primero, es la actitud de imposición de SU voluntad; ya sea del taxista que le molestó mi cambio de intención al manejar o el vendedor que se plantó en la ventana de mi carro después de 3 “no gracias”. Luego es la desacreditación, “tenía que ser vieja para no saber manejar” y OJO que eso me lo dijo un taxista, generalizando, los mayores exponentes del irrespeto a las leyes y normas de tránsito. O el vendedor, “no me grite!”, caballero, número o 1, no le grité, y número 2, si no quiere si quiera oírme hablar, no trate de intimidarme con su presencia cuando yo ya cortésmente le había dado una respuesta. Y por último, viene la humillación, obvio, porque ya ninguno de los dos tenía argumentos, “a ud. le hace falta un hombre!”, si el taxista me conociera, le daría la razón, pero como no es así, ¿acaso cuando los millones de veces que algún hombre cambia de intención al manejar el de atrás le grita “aprende a manejar! anda cogete a tu mujer!”? No, no, ni tampoco lo ningunean porque no anda su mujer a la par para que le resuelva sus problemas: “Yo no discuto con hombres (léase, no valen la pena, o no están a mi nivel) donde está tu mujer para darme de golpes con ella?” ¿Qué es? ¿Que yo no tengo hocico que me partan?! ¿O pensaron que sólo reclamo en mi favor? No, si en el momento en que me baje del carro sabía lo que podía pasar; hace rato que le perdí el miedo a la confrontación. Supongo que soy bastante extranjera en ese sentido.
“Ud está enojada desde que salió de la casa”
Puede ser…no se lo discuto, aun me queda sanidad para ver mi realidad. Pero hoy, definitivamente, los conflictos no llevaban mi autoría…solo llevaban mi género.