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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

The cliff




El precipicio era su droga.
El vértigo junto con la sensación de separar los pies del suelo le daba un placer casi sexual que no sabía explicar, pero sin el cual ya no podía vivir.
El precipicio no era extraño para ella.  Un par de veces había llegado al orgasmo cuando se dejó llevar por esa atracción inexplicable que la hacía asomarse tanto hasta perder el equilibrio y caer. Si, había caído un par de veces.  Ambas veces su cuerpo se había despedazado casi por completo al chocar violentamente con la pared del risco una y otra vez; para finalmente caer a esa caldera hirviendo que era el agua salada que la recibía, a ella y a sus heridas abiertas, al final de la caída.
Cualquiera hubiese pensado que un par de veces eran suficientes para que se detuviera, pero la atracción era más fuerte que su voluntad.  El precipicio era lo prohibido, lo malvado, lo dañino, pero a su vez, era lo que le permitía volar.
Se asomaba a él varias veces al día, muchas, con la esperanza de poder lanzarse.
A veces soñaba con que el vacio venía hacia ella, y tocaba su puerta de madrugada, una vez más, y en vez de polvo blanco, dejaba gotas de roció.
Ella sabía que tarde o temprano, volvería a saltar al vacío.








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