Bus ride
Si viajás en bus, es definitivamente porque no tenés opción. Eso es un hecho.
Después de perder inesperada y escandalosamente el empaque del cabezote, Edipo se incapacitó por una semana. Así que tuve que buscar medios alternativos de transporte.
Por suerte para mi, Villas tiene un buen servicio de buses y algo más.
Después del sprint de 200m, una mano al aire para que el chofer me viera, y la otra tratando de sostener bolso, suéter y cuadernos, el chofer fue lo suficientemente cortés para esperarme por unos segundos. Eso ya es mucho que decir. Mi frescura de recién bañada se fue al carajo, pero al menos estaba segura que no iba a llegar tarde al trabajo.
Me senté en uno de los poquísimos asientos que quedaban y eso me hizo caer en cuenta que muchos de mis vecinos empiezan el día muy temprano. Son gente trabajadora. Aquello era una pulpería de pueblo! Estaban los señores mayores, probablemente oficiales de seguridad y algún que otro peón de construcción que ya debía estar pensionado…pero diay, la vida es dura. Estaban los estudiantes cuasi andrógenos, chancletudos, llenos de joyería de fantasía con sus audífonos bien puestos. También había oficinistas, encorbatados, metidos en un traje de corte sastre con su portafolio de cuero medio noventero y su inconfundible bolsita del almuerzo. Cosa curiosa es que mucha gente usa de esas bolsas de papel duro de marcas renombradas, en especial las mujeres, entonces ves gente con una bolsita de Victoria’s Secret, L’Ebel, Nautica y demás, todos los días; y no es porque sean clientes frecuentes.
Hablando de mujeres, es realmente impresionante la precisión que desarrollan algunas para maquillarse en el bus. Es que de verdad! Yo, evidentemente, no me cuento entre ellas por que aun maquillándome con el suelo firme frente al espejo, las líneas rara vez quedan rectas y siempre necesito aplicadores para quitar el exceso de rímel. Estas mujeres se ponen la base, rubor, rímel, sombras y delineador mientras el bus esta en movimiento! Con nuestras calles llenas de huecos, el peligro de sacarse un ojo con la brocha hace el maquillarse en el bus un verdadero stunt. Mis respetos.
Pero el highlight del viajecito, fue que en una de las paradas posteriores se subió una ciudadana de oro. Hace rato ya no habían asientos vacíos, y el chofer no pensó dos veces en recordarnos a tod@s “Srs. Me colaboran con los asientos preferenciales!”. Esto, en una sociedad más considerada e inclusiva con las canas ni siquiera habría necesidad de decirlo; desafortunadamente, acá así. Lo rescatable es que la gran mayoría de choferes no lo hace. Y hacerlo uno como pasajero es ganarse una madreada gratis. Habíamos varios listos para ponernos de pie, y una sra. de las oficinistas se levantó primero. Al verla ceder el asiento me di cuenta que andaba muy arregladita (fijo a ella si le dio tiempo de maquillarse en la casa) y con unos tacones #5.
Ya he mencionado otras veces que el female bonding es un mito, pero si algo queda de el, hoy me obligó a levantarme y decirle:
“Siéntese Sra. … yo sé lo que es andar en tacones”
Después de perder inesperada y escandalosamente el empaque del cabezote, Edipo se incapacitó por una semana. Así que tuve que buscar medios alternativos de transporte.
Por suerte para mi, Villas tiene un buen servicio de buses y algo más.
Después del sprint de 200m, una mano al aire para que el chofer me viera, y la otra tratando de sostener bolso, suéter y cuadernos, el chofer fue lo suficientemente cortés para esperarme por unos segundos. Eso ya es mucho que decir. Mi frescura de recién bañada se fue al carajo, pero al menos estaba segura que no iba a llegar tarde al trabajo.
Me senté en uno de los poquísimos asientos que quedaban y eso me hizo caer en cuenta que muchos de mis vecinos empiezan el día muy temprano. Son gente trabajadora. Aquello era una pulpería de pueblo! Estaban los señores mayores, probablemente oficiales de seguridad y algún que otro peón de construcción que ya debía estar pensionado…pero diay, la vida es dura. Estaban los estudiantes cuasi andrógenos, chancletudos, llenos de joyería de fantasía con sus audífonos bien puestos. También había oficinistas, encorbatados, metidos en un traje de corte sastre con su portafolio de cuero medio noventero y su inconfundible bolsita del almuerzo. Cosa curiosa es que mucha gente usa de esas bolsas de papel duro de marcas renombradas, en especial las mujeres, entonces ves gente con una bolsita de Victoria’s Secret, L’Ebel, Nautica y demás, todos los días; y no es porque sean clientes frecuentes.
Hablando de mujeres, es realmente impresionante la precisión que desarrollan algunas para maquillarse en el bus. Es que de verdad! Yo, evidentemente, no me cuento entre ellas por que aun maquillándome con el suelo firme frente al espejo, las líneas rara vez quedan rectas y siempre necesito aplicadores para quitar el exceso de rímel. Estas mujeres se ponen la base, rubor, rímel, sombras y delineador mientras el bus esta en movimiento! Con nuestras calles llenas de huecos, el peligro de sacarse un ojo con la brocha hace el maquillarse en el bus un verdadero stunt. Mis respetos.
Pero el highlight del viajecito, fue que en una de las paradas posteriores se subió una ciudadana de oro. Hace rato ya no habían asientos vacíos, y el chofer no pensó dos veces en recordarnos a tod@s “Srs. Me colaboran con los asientos preferenciales!”. Esto, en una sociedad más considerada e inclusiva con las canas ni siquiera habría necesidad de decirlo; desafortunadamente, acá así. Lo rescatable es que la gran mayoría de choferes no lo hace. Y hacerlo uno como pasajero es ganarse una madreada gratis. Habíamos varios listos para ponernos de pie, y una sra. de las oficinistas se levantó primero. Al verla ceder el asiento me di cuenta que andaba muy arregladita (fijo a ella si le dio tiempo de maquillarse en la casa) y con unos tacones #5.
Ya he mencionado otras veces que el female bonding es un mito, pero si algo queda de el, hoy me obligó a levantarme y decirle:
“Siéntese Sra. … yo sé lo que es andar en tacones”