One more step
Cuando Marcos y yo salimos a
comer a algún lugar, somos un poco #pega y nos besamos en la boca y nos
abrazamos seguido. Mi mamá adora a Marcos y de su lado podría decir que a mí también
ya me consideran de la familia. Tomamos la decision de casarnos hace meses. Fue una decisión concienzuda, reposada y muy orgánica.Una relación muy normal, nada fuera de lo común,
cierto?
Bueno, hasta ayer, teníamos una GRAN ventaja. Somos
heterosexuales.
La
Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió ayer una consulta hecha
por el gobierno de Costa Rica. Permítanme repetirlo, el gobierno de Costa Rica,
electo democráticamente por la mayoría. La resolución resumidamente dice que
Costa Rica debe permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, debe
reconocer la preferencia de género de cada persona y debe respetar los derechos
patrimoniales de las parejas del mismo sexo.

Yo, que veo esa resolución histórica desde lejos,
me alegro profundamente por todos y cada uno de mis amigos y conocidos
homosexuales, por los hijos que no tengo y por este país hermoso que a paso lento
aprende y camina hacia una mejor versión de sí mismo.
Yo que traigo los cromosomas XX de féminas asesinadas,
quemadas, violadas, martirizadas, humilladas, invisibilizadas, sé perfectamente
que la discriminación no responde a la razón. Ese miedo a lo distinto y a lo que
no conocemos, nos hace odiar insensatamente. Parece que un sector de la población
tiene una necesidad patológica de decirles a otros que pueden hacer y que no,
como actuar, que sentir, como vivir. Hace menos de 100 años se hacía que los
negros no usaran las mismas facilidades que los blancos por asco…y también mucha
gente pensaba que estaban en lo correcto. Incluso algunos tuvieron el descaro
de decir que dios lo quería así. Y dios estaba equivocado.
Aplaudo de pie la resolución de la Corte y quiero
creer que con las elecciones a la vuelta de la esquina todo este esfuerzo no se
derrumbará por ruido de fanáticos religiosos.
La discriminación por preferencia sexual y la falta
de educación sexual no nos harán una mejor sociedad y tampoco van mejorar a la “familia
tradicional”.
Tenemos como país la oportunidad de acoger y
perpetuar estos avances…o volvernos a meter al closet, que a estas alturas, ya
huele añejo.

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