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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

At San Isidro del Guarco

Mis viernes son por tradición cansados.

Mi necedad de seguir dando clases a pesar de tener ya otro horario de oficina me obliga a “sacrificar” esas juveniles noches de viernes.

Ese viernes Marcos no estaba, se había ido hasta San Isidro del Guarco con su mejor amiga a disfrutar de un concierto chancleta.

“?Que es chancleta?” me pregunto Marce el otro día.  Pues, tal vez es un concepto muy criollo de los resquicios de las luchas socialistas, antiimperialistas y de igualdad social.  La chancleta es fumar monte en la Sabana con un concierto de Mercedes Sosa (QdDg la negra), es tirarse a la calle con una pancarta de NO al TLC, es sentarse en Omar Kayan con una birra a arreglar los problemas del país.

Yo venía de trabajar 13 horas, llegue a casa y de una me serví un tecito con galletas #abuelitastyle. En eso vibra mi wassap: “mi amor, esta vara está empezando...”.  Ya estaba redactando mi excusa para quedarme en casa, cuando de repente la chancleta dentro mío despertó y me monte al carro (RIP Edipo, quedara para otra entrada) y me fui p’al Guarco.

La salita de la asociación Amubis fue escenario para uno de los mejores conciertos de la vida.  Esas cosas que uno sabe que jamás se hubiese perdonado perderse. 

La excusa era el regreso de Ruben Pagura, uno de los varios Argentinos que han tomado a tiquicia como patria. De escuderos estaban Dionisio Cabal y Manuel Monestel.  Manuel drogado hasta la medula sacaba su voz barítono y risas a la audiencia como si fuera un stand up comedy.  Dionisio como el caballero que es, no perdia la compostura, pero tampoco el chance de echarse un tapis detras del telon. Como caballería estaba Checo D’Avila con su saxo tan promiscuo.  Y como retaguardia, un par de jóvenes que tratan de mantener viva la nueva canción latinoamericana, Esteban Monge y otro que un no cala tanto para quedarse en la memoria.


El clash de la vieja con la nueva escuela, la dicotomia de la elegancia sobria y el relajo mariguano, la irrelevancia de los pedos frente el derecho a la libertad.

Yo quisiera de verdad transmitirles el disfrute de esa noche de ensamble y jamming tan particular y tan irrepetible. Pero a falta de palabras para tantas emociones, aquí les dejo mi violación de derechos de autor



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