Cuba II
Ya no era aquel cuarto de recuperación donde escribí en la espalda
del Che todos mis dolores de aquel entonces. No, esta vez fue la celebración de
prosperidad, de una tradición y principalmente de un amor muy bonito.
Ver viejos amigos, reconocer lugares perdidos en la memoria
y también descubrir esquinas nuevas del brazo de Marcos, fueron un gustito
delicioso, casi tan rico como ese mojo cubano, que en Cuba no hacen porque no
hay con que.
Eso es de mi para ella, pero de ella para mi, la encontré bastante
parecida: pobre pero alegre, desmejorada pero aun con un poco de esperanza. Aun
sin buena comida, a veces solo sin comida.
Lo que no perdió fue su calor, que viene desde las entrañas de su gente, y su olor a mar.
Habana,
Habana
si bastara una canción
para devolverte todo
lo que el tiempo te quitó.
Habana, mi Habana
si supieras el dolor
que siento cuando te canto
y no entiendes que es amor.
si bastara una canción
para devolverte todo
lo que el tiempo te quitó.
Habana, mi Habana
si supieras el dolor
que siento cuando te canto
y no entiendes que es amor.
Carlos Varela