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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Shoot!


Eran tres puntitos. Solo había que alinearnos.

La posición.  La idea es siempre tener un punto de apoyo fuerte. Un pie frente al otro, o paralelos, pero siempre separados para dar estabilidad al cuerpo. Rodillas flexionadas, pero cadera firme. Un tren inferior cómodo pero solido. Los brazos también deben estar flexionados, eso ayuda a absorber el latigazo y también da equilibrio al cuerpo. 

Agarre. Las manos deber estar firmes, cubriendo y dando soporte al mango.  Los pulgares deben estar uno al lado del otro, no uno encima del otro.

Respiración. El movimiento natural del cuerpo al respirar dará imprecisión, es por eso que se presiona constante y suavemente mientras se inhala y se exhala. El segundo cuando el cuerpo no recibe ni da aire, es el preciso momento para poner la última libra de presión en el gatillo.



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Después de hacer una breve visita al mecánico, la cercanía con el polígono y el viejo plan ya casi archivado, marcaron la dirección de un lunes en la noche. El lugar quedaba en una de las zonas más desoladas de Pavas, creo que colindaba con el rio; difícil de asegurar que había más allá del alcance del fluorescente.

El gusto de Marcos por las armas no es nuevo para mí, pero si estaba lejos de imaginarme el alcance de su conocimiento en la materia y de su excelente puntería.

El equipo básico son tapones para oídos y lentes protectores. Te dan una pistola descargada, el magazine  y vos compras las municiones. Yo juraba que en el polígono se usaban salvas…pero NO! Se practica con balas reales y con armas cargadas; de esas que matan gente.

La pistola es pesada, de metal.  El solo sostenerla es una sensación poco natural. El ruido del disparo calla todo lo demás y para la respiración. El microsegundo donde el gatillo se dispara, donde ya no se puede deshacer la trayectoria de la bala, es adrenalina pura.


Una primera vez menos. Definitivamente, una cita para recordar.


Cuba II

Ya no era aquel cuarto de recuperación donde escribí en la espalda del Che todos mis dolores de aquel entonces. No, esta vez fue la celebración de prosperidad, de una tradición y principalmente de un amor muy bonito.

Ver viejos amigos, reconocer lugares perdidos en la memoria y también descubrir esquinas nuevas del brazo de Marcos, fueron un gustito delicioso, casi tan rico como ese mojo cubano, que en Cuba no hacen porque no hay con que.

Eso es de mi para ella, pero de ella para mi, la encontré bastante parecida: pobre pero alegre, desmejorada pero aun con un poco de esperanza. Aun sin buena comida, a veces solo sin comida.

Lo que no perdió fue su calor, que viene desde las entrañas de su gente, y su olor a mar.



Habana, Habana
si bastara una canción
para devolverte todo
lo que el tiempo te quitó.
Habana, mi Habana
si supieras el dolor
que siento cuando te canto
y no entiendes que es amor.


Carlos Varela