You taste like...
Sos un sabor familiar.
Sabes a olla de carne de domingo; un arroz con pollo en una fiesta.
Oles a café de mañana, que sube mis gradas para ser mi primera sensación de día. La que me abraza en la cama cuando aun la realidad no despierta.
Sabes a cigarro a veces… pero no me importa porque la gran
mayoría de veces sabes como a nectarina madura, de esas que no solo se muerden,
sino que se chupan con los labios, suavecito y delicadamente para no chorrearse
la ropa de néctar.
En las tardes de sol cuando dormís, el vientre te crece despacito como un pancito de levadura en el horno.
También Hay días que recordas un enyucado. Sin planear,
complicado, pegajoso.
Sos complicadito como un rollito de arroz japonés, sostenido por algas, pero relajado como un desayuno hecho en casa.
Sos picantito y sabrosón como los frijoles rancheros que aguantan el color de un chilito panameño.
Y hay noches en que sos como una aguadulce bautizada con limón
y ron. Calmas el alma y el estomago.
Sos mi sabor favorito.
