Welcome

Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Impressions about my first date with MJ


MaryJane, vieja amiga de muchos, siempre había evitado nuestro primer encuentro. Ya sea porque la ocasión no se sentía cómoda o porque la compañía no era la indicada.

Siendo sincera, tampoco había de mi parte una premura adolescente para que nos conociéramos. Hace muchos años sé que vive cerca y mil y una veces nos hemos cruzado en la misma fiesta sin hablarnos; hasta ayer.

El primer encuentro con esta mujer tan impecablemente perfumada debía tener la ceremoniosidad que ameritaba.  Su fama la precede por mucho y, como es bien sabido, ella deja una huella única e irrepetible en cada uno de sus pretendientes.

La playa, las perezosas vacaciones y una compañía sobria (no en el sentido literal de la palabra…) se conjuraron para que después de una llamada MaryJane llegara prácticamente de invitada de honor a aquella casita perdida entre el monte y la geografía quebrada de El Coco.

Mi cómplice y celestino, ya la conocía.  Se habían encontrado unas cuantas veces.  Yo creo que bastantes más de las que el confesaba.  Antes de que llegara, me encargue de preguntarle, ¿cómo era?, ¿qué se sentía tenerla al frente por primera vez?, ¿le hacía justicia su fama? Y, si no me gustaba, ¿qué tan rápido era conveniente “invitarla” a irse? Mi cómplice solo soltó una carcajada y me rectifico: “Vos no la invitas a irse, ella se va cuando quiere”. 

Finalmente, MaryJane y yo nos conocimos.  Tardamos un rato en hacer click, yo pensé que tal vez no me iba a hablar nunca. Pero una vez que la vez a los ojos, es imposible deshacerse de su encanto.
Empezamos muy bien, cordiales, relajadas. En media conversación recordé que no la podía echar, y eso me dio muchísima ansiedad. No me malentiendan, no era que quería que se fuera, era  solo la ansiedad de que SI hubiese querido echarla, mi voluntad y mis esfuerzos habrían sido inútiles. Un segundo después, estábamos todos en la conversa más cómica y animada. Nos reímos como si no hubiese mañana y las carcajadas solo salían sin parar. No recuerdo por que nos reíamos, pero ¿qué importaba?... pero de repente si importo y las carcajadas le dieron paso a un gesto serio, que trataba dificultosamente de recordar el motivo de las carcajadas…Y de repente, nos volvimos a reír de nuestro olvido, de la situación y… ¿de qué mas era?...





Yo la estaba pasando tan bien!...pero en un momento, un sueño despiadado me cerraba los parpados casi a la fuerza.  Yo no quería dejarla sola, pero mi cómplice la abrazo…y yo me fui a dormir. 
O, ya estaba durmiendo desde antes?...






  1. Lo que realmente me intriga es, cómo un tipo tan ocupado como vos, que no tiene tiempo ni de contestar un email decentemente, se toma la molestia seguir leyendo un blog tan irrelevante como este?...

  1. muy cierto, si algo me caracteriza es la indecencia de mis emails...

    por cierto, no considero este blog irrelevante ni su lectura una molestia. al contrario, lo disfruto incluso con sus reproches oxidados...

    espero que estés muy bien, negra! un abrazo!

  1. Oxidados…? Convenientemente para vos tal vez.

    Siempre es más fácil “no hablar” y eso fue lo que vos decidiste hacer hace mucho rato, desde tu pseudo pedestal de hombre maduro y ubicado. Sin falsas modestias, la verdad nunca me hubiese imaginado que después de nuestra historia terminaras enviándome “mazapán en navidad”. No me deseés bienestar con el mismo tono que se desearías la paz mundial. Es ofensivo.

    Es un poco incómodo para mí ver tus telegráficos comentarios de cuando en vez. Sabrás, si has leído, que no me gustan las “amistades” de medio tiempo. Concuerdo, tu indecencia siempre me pareció exquisita, hasta que empezó a ser solo hueca. Un recurso elegante y valeberguista para ignorar mis “reproches oxidados”, que de paso nunca lo fueron, eran más bien una última petición de que no dejaras perder algo que de este lado siempre fue lindo.

    Unas cuantas amistades me sobreviven el tiempo y la distancia. No es misión imposible. Pero vos no tenés tiempo para esto. Decidís no tenerlo. Y está bien. Pero tus cometarios son una limosna que no quiero.

Publicar un comentario

Contáme...