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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
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I wanna die like you, Fidel



Sé que va más allá de pretencioso, por muchos factores, pero a mí me gustaría morirme como Fidel Gamboa.

Fidel no era parte de mi círculo de amantes calenturientos, tal vez porque oírlo cantar me recordaba mucho a papi, con sus historias entre potreros con olor a flor de naranjo.  Fidel era ese primo lejano que me recordaba con cada canción el orgullo de haber nacido en la tierra en que nos paramos.  Fidel, mejor que nadie, conocía el orgullo con que se carga el haber nacido tico; en su caso guanaco, en el mío cartaga.  Igual que el sabio de Sabina, Fidel no cambiaba Paris por su Nicoya y tenía claro que su cafetal no es ni mejor ni peor que cualquier otro cafetal, solo tiene una diferencia y es que éste es el propio.

Manoseando todo lo que sonara nos recordó a fuerza ese pasado que todos cargamos y que algunos esbirramente esquivan envidiando los goces de Europa (años después me sigo preguntando ¿qué hacen todavía aquí?). A puro voseo pampero daba cátedra de cómo hablamos realmente (nunca se me olvidará la vez que un sancarleño me dijo que tuteaba en el extranjero “para que le entendieran”…aja).

Fidel se fue rápido y sin avisar, como tantos otros; pero el recuerdo de su voz tan única hizo que miles de desconocidos lo fuésemos a despedir.  Con un clavelón robado, escuchando metaleros, poperos, rockeros, salseros y sinfónicos, canté en un coro de dolientes que no teníamos la misma sangre pero si el mismo cariño por su arte. Creo que es la primera vez que me fui a despedir de alguien que nunca conocí.  

Me despedí porque me duele que no regrese.  Me da miedo que sin él nos convirtamos en un país malo y dejemos de ser Malpais. Y porque sentí que de algún modo le debía….



Después de ser obligada a caminar en la plancha (obvio, nadie lo hace por gusto) por aquel bucanero sin brújula, que ahora violando el honor pirata me invisibiliza en sus redes, el océano no me recibió con tiburones.  Después de la caída inesperada hubo mucho ruido de pataleos, de respiración agitada, de gárgaras con agua de sal, de tratar de sobrevivir… hasta que ya sólo hubo silencio y calma…y entonces, a pesar de sentir la continua e inevitable caída, pude escuchar como Fidel me cantaba desde Otro lugar…

Tras el rojo de la tarde,
la certeza de no ser
se congela entre los hielos
de otro whisky.
La ola del anonimato
la avenida, el bar. Después
el rosario de canales,
la pantalla...
Luego vago entre camellos:
un detalle nada más
de la mágica pintura
sin sentido;
y otra vez el ojo abierto,
ese dedo del terror,
me devuelve al autobús
de la batalla.
Sabes bien que yo no sé
encontrar dónde tus pies
me dejaron el ahora
y el después.
Si supiera dónde estás,
como sos, adónde vas,
si encontrara alguna pista
sería genial, sería...
Con el humo de las nueve
creo que así dice el reloj
me confundo en una falda demasiado...
el escándalo de moda, los travestis, el futbol,
un escote que no miro y sin embargo...
Pasa al fondo de la barra, de cartera y celular…
su perfume hace graffitis en mi frente
Llegan dos alucinando por un viaje en internet
me doy cuenta que estoy solo, de repente...
Sabes bien que yo no sé
encontrar dónde tus pies
me dejaron el ahora
y el después.
Si supiera dónde estás,
como sos, adónde vas,
si encontrara alguna pista
sería genial, sería...
No sé si después de todo, voy a hallar otro lugar
o si te estaré buscando todavía
( no sé si me ayudarías
a encontrar dónde tus pies
me dejaron el ahora
y me dejaron...)



















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