Another poor match girl
Hacer arte no es difícil, cuando se hace con pasión.
No somos la reencarnación criolla de Carmen Amaya, ni necesitamos serlo. Nuestro duende es diferente, alatinado, pero también aparece cada vez que oímos un fandango o un tanguito.
Haciendo mías las palabras de Roció, nuestra maestra en AlAndalus; recordamos en estos momentos todos los cuentos que tuvimos la dicha de escuchar de nuestros padres y, ahora, nos corresponde a nosotras contar uno.
La Vendedora de Fósforos, somos todas.
Quien en algún momento ha sentido frio en el corazón, ha llorado por estar solita, ha sido rechazada por sus iguales y ha soñado con todas sus fuerzas estar en un lugar diferente, ha sido una pobre fosforera.
Todas tenemos fosforitos que encendemos en esos momentos oscuros de la vida.
Que el fuego nunca se apague….
