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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

At the Variedades




Esta es una de esas historias que tienen y deben narrarse al calor del momento…y con una copa de vino en la mano.
No recuerda nunca haber tenido tanta aberración por una clase universitaria.  Bueno, talvez aquella Sintáxis que le bajó el promedio ponderado; pero aún esa, era mas soportable que la clase de Cooperación Internacional.   Eran las dos horas mas insoportables de su semana; pero hoy, los dioses le tenían algo preparado y la clase duró solo la mitad.
Viendo a sus ex compitas (ahora entiende que nunca lo fueron) planear las salidas en las que otrora ella hubiese sido protagonista, no le diá tristeza o nostalgia, solo le provocó unas ganas incontrolables de salir de ahí.  Pero la noche aun era muy joven.
La mitad de sus amigos trabajando y la otra mitad casados, no le daba mucho margen de maniobra.  Unos segundos en su carro y la confirmación de: “Es en el Variedades” la hizo virar a la derecha y no a la izquierda a la hora de llegar a glorieta de La Hispanidad, como dirían los españoles.
No tenía pánico escénico, nunca había sido un obstáculo ir sola a ningún lado, pero digamos que la oscuridad de una sala de cine le daba confianza.  Llegó, esperó paciente su lugar en el parqueo, y cruzó la calle de ese San José nocturno, con el que sentía que tenía una relación rara, agridulce.  No cruzaba la California seguido, el este era su zona de confort.  Pero cada vez que lo hacía, la capital la seducía con sus con sus borrachos de jaretas abiertas y sus bailarinas esculpidas dolorosamente en la barra de ballet.  El ballet le duele…no recuerda por qué, nunca  lo practicó.
Llegó con su coraza de intelectual; iba bien para la ocasión.  Reconoció la cara frente a ella en la fila. “Hola Rodrigo! Tanto de no verte””dijo una voz que también reconoció.  “Ah si”, era la elite de la Compañia Nacional de Teatro.  Rodrigo, aparte de buen actor, resulto ser conversador, y le hizo la espera de la fila muy llevadera.
Los recibieron a todos imágenes en blanco y negro que recordaban un San José que nadie en la sala identificó.  Adivinaban que era el kiosco del Morazán; pero todo se veía diferente.  Sigiá El hijo de la 40, sacó algunas lagrimas; luego, Entre Nubes, ella comprendió bien la historia, era la suya. El Rapto de Sibö le recordó indudablemente que ella también era marca UCR y Sombras nada mas, le recordó el atractivo de la timidez en el amado.  Su lado masculino tratando de salir a flote.
Terminaron los cortos y ella estaba feliz de haber ido.  Trató de hacerse paso entre la masa de gente que quería una copita de vino de cortesía antes de irse a dormir.  Había suprimido su esfínteres desde antes de llegar, y necesitaba un baño YA.   Ella lo vio, pero recordó el 'fan flirting' que su prima Dana había mencionado.  Aunque hubiese tratado de evitarlo, la masa la llevó hasta el y de repente el reloj se detuvo y sintió una mano que tomaba su brazo firmemente .  “Andrea, no se si te acordás de mi…”   ¿!Como no se iba a acordar de él si fue su único verdadero amor universitario?! Cierto que él nunca lo supo, como tampoco sabe que el cuadro que pintó emigró con ella a su nueva casa y tiene un lugar especial. 
“Luisito!”  Asi sonó su alma, cuando se le salió del pecho.  Conversación apurada, empujones, un saxo tocando demasiado cerca, sus pechos juntos, una invitación desairada al Steinvorth y una despedida necesaria, que ella no quería.  La misma masa que los juntó, los separaba.  Tomados del antebrazo se despedían desganados en aquella escena de mercado Persa.  El apretaba, y ella también… hacía mucho tiempo lo había dejado ir y por un segundo pensó en no dejarlo ir más, nunca más.  Pero…la realidad es cruel e implacablemente honesta.  Los brazos cedieron a la presión del baile de cuerpos y se dejaron ir… "Nos hablamos..."
Arduamente trabajo su camino hacia la merecida y necesaria copa de vino barato que ofrecían en el lobby de aquel santuario de cine. 
“Steinvorth?….naaaaaa.  Quit while ahead.”  Y manejo hasta su casa sintiéndose orgullosa de haber cambiado solo por esa noche su querido Quien Quiere ser Millonario por ver a Luis una vez mas.

Y Colorin colorado....








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