Lucky looser
Nada hay nada de amistoso cuando ponés a dos equipos a competir, máxime aun, cuando un equipo representa el 49% de la población mundial, y el otro, el 51%.
La competitividad, es un sentimiento… impulso, que nos acompaña desde la concepción (que lo diga el único espermatozoide que llegó al ovulo). Desde güilas competimos por el amor de nuestros papás, los juguetes, la atención, y si en vez de partos mono embrionarios, fuésemos múltiples, también competiríamos por una teta.
La gracia se pierde cuando nunca dejamos de competir… ¿tal vez porque nunca ganamos? Sad
Lo mejor es, cuando a pesar de perder, te sentís ganador. Porque esa sensación esta forrada de teflón y nadie te la puede quitar.
Dos tiempos, seguidos, llenos de sudor, caucho y mucha adrenalina. No hay espectadores, o al menos no importa si los hay. Un pedazo de cuero redondo hace que 10 desconocidos tengan un contacto íntimo por unos minutos.
Después del partido, la perdedora llega a su casa:
La competitividad, es un sentimiento… impulso, que nos acompaña desde la concepción (que lo diga el único espermatozoide que llegó al ovulo). Desde güilas competimos por el amor de nuestros papás, los juguetes, la atención, y si en vez de partos mono embrionarios, fuésemos múltiples, también competiríamos por una teta.
La gracia se pierde cuando nunca dejamos de competir… ¿tal vez porque nunca ganamos? Sad
Lo mejor es, cuando a pesar de perder, te sentís ganador. Porque esa sensación esta forrada de teflón y nadie te la puede quitar.
Dos tiempos, seguidos, llenos de sudor, caucho y mucha adrenalina. No hay espectadores, o al menos no importa si los hay. Un pedazo de cuero redondo hace que 10 desconocidos tengan un contacto íntimo por unos minutos.
Después del partido, la perdedora llega a su casa:
Abre la puerta, “uy si” hay que quitar la alarma.
Se hace un tesito, para dormir aun mejor.
Le va a dar las buenas noches a su amor peludo de cuatro patas.
Sube las escaleras. Llega a su cuarto.
Se deja caer en la cama.
Y con la cabeza en la almohada, ve por su ventana como la luna va caminando por el cielo y de vez en cuando se encuentra alguna nube que le mete conversona. El voyerismo la arrulla y lo último que escucha son los grillos cantándole “Hoy ganaste”.