Daddy
Uno oye, especialmente a los chiquillos, decir "Mi papá es el mejor papá del mundo".
Bueno, el mío de verdad lo era.
Papi era un buen hombre y el mejor de los papás. Camino 74 años, entre potreros, vacas y lecherías. Dejó una familia hermosa y el mejor de los ejemplos que arrastra sin barreras de tiempo.
Yo siempre lo miraba. Tenía la respiracion pesada. Y si, eramos muy distintos.
Papi tenía un carácter dócil, tranquilo y pícaro, como aquellos labriegos sencillos del himno nacional. No viajó en tranvia, y bebía vino solo cuando se lo daban.
"Pa, quiere una copita de vino?"
"Cuando uno dice "quiere?" es por que no quiere dar"
Tan sabio mi papá, tan cariñoso, a su manera, nunca lo enseñaron a ser mieloso, no habia tiempo para eso.
Tenia los ojos azules. Azures, azul oscuro, profundo. Una figura pesada para arar con bueyes y arrear las vacas. La edad la fue juntando poco a poco, con cada madrugada que lo veía salir camino a Sabanillas para empezar la jornada diaria, interminable. Papi no era de carnavales o de comparsas. El era de rosarios y casa. Todos los días de su vida (exepto los sábados, por que no lo transmitían) rezaba con mami el rosario. Yo los veía, a los dos sentados a la mesa del comedor cuando salía de mi cuarto. Rezaban por mi. Incluso cuando sus cuerdas vocales ya no le respondían, escuchabas el murmullo de Padres Nuestros desde su cuarto. Seguía rezando por nosotros. Y dios lo oía. Por que si dios no oye a los hombres buenos, entonces es cierto que no existe.
Perdió dos hijos, ganó una. Sus historias eran interminables. Una memoria lúcida y robusta hasta sus últimas dos semanas, en las que dejó la realidad para acurrucarse en los recuerdos que solo él recordaba. El dolor lo llevababa siempre por dentro. Sabía que era el tronco de la familia, no podia darse el lujo de apolillarse. Asi lo habían enseñado.
Ahora ya camina lento
Como perdonando el viento
Yo soy tu sangre mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo
Nunca se me olvidará cuando regresé de intercambio y papi usaba bordón para caminar. Caminaba lento y ya nunca mas iría a hacer mandados al centro. Yo no era su sangre, pero si su silencio y su tiempo. Papi me enseñó que no se necesita pegar para tener la mayor autoridad, que no se necesita gritar para ser escuchado con la mayor atención, que no se necesita hablar si no tenés nada bueno que decir, y que SIEMPRE...SIEMPRE (este si es un siempre de verdad) la familia es lo primero.
I miss you
