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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Memories in the fog

Con sorpresa llegó a un lugar que ella ya conocía.

El tiempo no pasa en San José de la Montaña, lo único que cambia es la gente.

Los mismos sillones, los cuadros de imitación Picasso. Le pareció que abajo había mas muebles. Al fin y al cabo son más de 5 años. La neblina era la misma eso si. Y en la vista espectacular del Valle Central, habían más luces que las que vió la última vez.

En esa casa la noche siempre se junta con el día entre conversaciones, juegos, licor y tabaco. “Ah si!” recordó; la ultima vez que vino no fumaba. Recordó también los buenos ratos que pasó en esa terraza con su amor de la escuela. Aquel tiempo, que ahora veía lejano, donde el amor era pura alegría y picardía, y el vacío en el estomago no era precisamente por la altura.

En algún momento se perdió en sus recuerdos. Mientras todos esos extraños amigables estaban cada uno en lo suyo, el ruido indistinto la transportó años atrás. Aquella vez, ella estaba muy emocionada por que, como solía pasar, ella tenía ese don de atraer las cosas que quería. Si, pudo haber sido ella la autora de El Secreto, de haber tenido mas conciencia comercial de su don. En fin, ella sabía que ese era el fin de semana para que aquel descendiente de los Bloise supiera que ella había decidido estar con él. Informarlo era mera cuestión de protocolo, ella sabia que era un futuro inminente. Aquella mañana, nublada como casi todas, subieron al Volcan Barva y de regreso, después de una pequeña llovizna, el barro conocía su papel en la historia y fue excusa perfecta para que ella solicitara ayuda para no ensuciarse sus pies. El de sangre azul criolla le ofreció el lomo, ancho y firme gracias a la natación, para cargarla. Y ese fue el primer contacto físico de una de aquella de tantas historias…donde el amor era alegría.

El la sacó de sus recuerdos comenzando una conversación cualquiera. Una barba tupida, buen porte, su camiseta le llamo la atención. ¿Cómo se llamaba? No importa.

Cuando el licor fue mucho y el cuerpo pedía descanso, se encontró compartiendo un sillón con aquel extraño. La única manera de acomodar dos cuerpos ahí era que estuvieran mucho más juntos de lo que ella había pensado. El si lo había pensado, de hecho ese era su objetivo. Incómoda por no poder dormir a sus anchas, pero resignada por la falta de espacio, dejo caer su cabeza en aquel hombro extraño y una de sus manos descansó en su pecho. Un pecho plano era algo ajeno a su anatomía, pero siempre había sido una de sus partes favoritas. Se dejo caer, profundo y con la mente en blanco. De repente sintió unos dedos soñolientos pasearse por su pelo. Jugaron y jugaron, perezosos pero cariñosos, por mucho rato con sus rizos negros. Luego sintió una caricia en su brazo, silenciosa, lenta, suave, solo para recordarle que estaba entre un pecho y un brazo extraños, pero ella se imaginó que eran conocidos, y una vez mas, se dejó caer, profunda y descuidadamente.

Las hortensias enmarcaban la casa y parecían cúmulos de la misma neblina que las cubría. Y le traían recuerdos. Ni buenos ni malos. A ella nunca le han gustado mucho las hortensias.