Porcelained womb
En algún regalo que alguien tuvo a bien comprarme alguna vez, venía una botellita de esas que sabes que no es jabón líquido, ni tampoco es crema humectante….pero no sabés exactamente que es. Ayer descubrí para que servía.
Siempre he dicho que mi carro ha sido una de las mejores inversiones de mi vida (aunque para parámetros economicistas sea un gasto), luego, el día que compre mi refri me sentí la Karla Slim tica…pero ayer…supe cual ha sido la mejor inversión de mi vida (hasta ahora).
Mi tina de hidromasajes.
Después de 4 horas de zapatear y florear al ritmo de La Tendera, mis zapatos de flamenco eran mis peores enemigos y cuando llegué a la casa…supe que ella me estaba esperando.
Me tomó unos cuantos litros de agua descubrir que a menos que querás inundar el baño de la casa, TENES QUE ESTAR DENTRO DE LA TINA cuando encendés los hidromasajes. La famosa botellita era escencia en aceite. Le eche un chorrito al agua y el cuarto entero se lleno con un olor a perfume, de esos que te desaceleran los latidos del corazón.
Obvio que era una ocasión especial y había que hacer los preparativos necesarios…a ver… Música: ufff, fácil!, 19 Días y 500 noches. Bebida: puta sal! Tenia una botellita de vino blanco y acaso tenia un fucking sacacorchos!...ni modo, una Pilsen siempre ha sido buena compañía. Iluminación: eee….si, las velas estaban ahí, pero con la inundación del principio el encendedor…pues…murió...a encender la luz no hay otra. Accesorios: Paño y el teléfono cerca. Todo listo. Me metí de una y me fuí dejando ir como quien se come la primera cucharada de un queque de chocolate con relleno de leche condensada y lustre de limón con vainilla.
Los masajes son duros, el motor tiene mucha fuerza. Mi espalda lo agradeció taaanto…y mis pies….para mis pies fue simplemente orgásmico. La mejor cita que he tenido hace mucho rato conmigo misma. No hubo sexo. Fue mas bien, como un return to inocense; sola, tímida pero genuinamente felíz y tranquila, me acorde lo rico que era estar conmigo (con la Andrea de toda la vida), lo sencillo que es hacerme felíz o ponerme contenta. Me sentí cómoda en el agua…tal vez alguna regresión al vientre materno, por que no quería salir…hace rato no me sentía así.
Cuando canto Chavela, mis dedos ya estaban como pasas y ya no había más cerveza…decidí salirme de ese vientre…que sin duda intentaré visitar mas seguido.
Siempre he dicho que mi carro ha sido una de las mejores inversiones de mi vida (aunque para parámetros economicistas sea un gasto), luego, el día que compre mi refri me sentí la Karla Slim tica…pero ayer…supe cual ha sido la mejor inversión de mi vida (hasta ahora).
Mi tina de hidromasajes.
Después de 4 horas de zapatear y florear al ritmo de La Tendera, mis zapatos de flamenco eran mis peores enemigos y cuando llegué a la casa…supe que ella me estaba esperando.
Me tomó unos cuantos litros de agua descubrir que a menos que querás inundar el baño de la casa, TENES QUE ESTAR DENTRO DE LA TINA cuando encendés los hidromasajes. La famosa botellita era escencia en aceite. Le eche un chorrito al agua y el cuarto entero se lleno con un olor a perfume, de esos que te desaceleran los latidos del corazón.
Obvio que era una ocasión especial y había que hacer los preparativos necesarios…a ver… Música: ufff, fácil!, 19 Días y 500 noches. Bebida: puta sal! Tenia una botellita de vino blanco y acaso tenia un fucking sacacorchos!...ni modo, una Pilsen siempre ha sido buena compañía. Iluminación: eee….si, las velas estaban ahí, pero con la inundación del principio el encendedor…pues…murió...a encender la luz no hay otra. Accesorios: Paño y el teléfono cerca. Todo listo. Me metí de una y me fuí dejando ir como quien se come la primera cucharada de un queque de chocolate con relleno de leche condensada y lustre de limón con vainilla.
Los masajes son duros, el motor tiene mucha fuerza. Mi espalda lo agradeció taaanto…y mis pies….para mis pies fue simplemente orgásmico. La mejor cita que he tenido hace mucho rato conmigo misma. No hubo sexo. Fue mas bien, como un return to inocense; sola, tímida pero genuinamente felíz y tranquila, me acorde lo rico que era estar conmigo (con la Andrea de toda la vida), lo sencillo que es hacerme felíz o ponerme contenta. Me sentí cómoda en el agua…tal vez alguna regresión al vientre materno, por que no quería salir…hace rato no me sentía así.
Cuando canto Chavela, mis dedos ya estaban como pasas y ya no había más cerveza…decidí salirme de ese vientre…que sin duda intentaré visitar mas seguido.