Eros

Cuando Alberto y yo tomamos caminos separados, yo tenía mucho cariño para dar y no sabía como canalizarlo. Tambien quería disfrutar de mi consciente soledad. Despues de varios años de que Kiss, aquella bola de pelos que era mitad Rottweiler, mitad 'quien sabe', pasara a mejor vida, decidí que era tiempo de tener otra mascota.
En una feria en el Outlet Mall, a la que fui inicialmente a buscar otro Rottweiler, me encontré con un par de hermanos Stafford y uno de ellos me gustó desde que lo vi.
Era, en ese momento, un bultillo cafe claro, con ojos verdes y una estela de pelitos blancos en la frente, que con el tiempo desapareció. Lo compré, y en ese entonces aun sin carro, lo monté en el bus hacia Cartago y desde ahi hasta hoy, es una creaturita que me ha dado alegrias sinceras cuando más las he necesitado. Se llama Eros