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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Catharsis on the turf


El fútbol sería otra de las especies de opio para los pueblos, y yo antier, estaba concientemente drogadísima.


La gente subestima las bondades de dejarse llevar por el ride de las masas.


Somos muy criticados los ‘retrógrados’ que disfrutamos las corridas de toros a la tica o de los partidos de la sele. ¿!Y cómo no disfrutarlo!? Es que un partido de la Sele, como dice Yani, es una navidad adelantada. La gente anda feliz, dopada a pura ilusión de poder formar parte del equipo ganador (ah! por que la Sele SOMOS TOD@S, somos el jugador #12!).


Una vez pregunté: “Mae, Maradona, o sea, buen jugador y todo, pero una iglesia que lo adora! Por favor!” y me respondieron porteñamente “Negra, vos entendés que para esta gente Maradona está mucho mas cerca de ellos que dios? Al pibe lo ven todos los domingos en la tele y les da alegrías…dios no se acuerda de ellos”


¡Y eso es! El gato no tiene una quinta pata. Para los que no tenemos alegrías exorbitantes en la vida, 90 minutos de emoción e inconciente colectivo es un manjar para al alma. Déjennos ser polos y pintarnos la cara, y sacar la bandera y quedar afónicos cantando OE OE OE OE Ticooooos Ticoooooos! Que rico sentir que tenés a otros 18 mil carajos que están en las mismas tuyas, se siente una acompañada, perteneciente…y hasta protagonista! Nadie es quien para cuestionar mi catársis del día.


No faltó el tinte político en el partido, a algún zoon politikon se le escapó un “!Asesinos!” en medio del by the down early light. Poder poner nuestras reglas ante USA es algo que no pasa todos los días, y la gramilla sintética simbólicamente reivindicó innumerables mesas de negociaciones en las que hemos salido goleados.


Pita el árbitro. Los jugadores al camerino y los aficionados a la casa.

Ambos se van con la satisfacción de la labor cumplida.

¡Que lindo juega mi país!