Baby blues
Baby blues
La
maternidad se relaciona en el imaginario popular con un sentimiento de infinita
ternura y desbordante felicidad. Todas la imágenes que reciben, quienes deciden
no ser padres o quienes lo experimentan por primera vez, se resumen en una
mujer en sus 20’s, guapa y bien vestida, con una sonrisa de oreja a oreja
viendo al bebe que tiene en sus brazos, quien a su vez, también le sonríe de
vuelta.
Es una farsa.
La
maternidad duele, incomoda y es frustrante. El vocalizarlo o escribirlo es una
afrenta que muchos calificaran como egoísmo, malagradecimiento y/o pura
chineazon. Nada nuevo en un sistema patriarcal que está acostumbrado y diseñado
a hacernos sentir responsables, cuando les convien; o como un trapo, cuando hay
que volvernos a meter al canasto.
Ayer fue la
primera vez que escuche el termino baby
blues. Nancy, nuestro ángel/asesora de lactancia lo mencionó como el estado entre la normalidad y la depresión post-parto. El nombre
me pareció dolorosamente apropiado ya que definitivamente hay una tristeza
tenue, a blues, que ni se explica, ni
se entiende. Es como una tormenta perfecta donde se juntan tu imagen deformada
en el espejo, el cambio de expectativas y la frustración de no ser esa madre de
inconsciente colectivo de los tarros de formula.
Hay una presión
social, suavecita pero muy enraizada, de que la lactancia materna “exclusiva y
a libre demanda” es el único camino que cualquier madre por encima de mediocre
debe tomar. Nadie le pregunta a mamá que quiere hacer ella. Nadie. La fórmula
se ve como ese cuasi veneno peor es nada que solo es justificable en casos muy
calificados. Por supuesto que “me duele mucho”, “no quiero que mis pechos se
deformen”, o “no quiero” no son excusas aceptables para una sociedad donde la
buena mamá se sacrifica, es abnegada y se pone
siempre en segundo lugar frente a sus crías.
Esos días de
círculo del Infierno de Dante donde mamá esta físicamente
sola con sus hormonas, inseguridades y expectativas sociales son realmente
oscuros.
Por eso, y
porque fue la tarea que Nancy me dejo, escribo esto como terapia. Tiento la pluma
a ver si la prolactina, tan prudente, le gana la batalla al maldito cortisol.
Ventajas de
ser mama, dar lactancia y tener red de apoyo.
Es un
proyecto lindo y retador. Ver las facciones mías y de Marcos fundidas en un
carita que nos ve sin enfocar con la más pura inocencia y curiosidad. Ver los
ojos de Joaquín y sentir amor. Oler a colonia Menem.
Dar
lactancia es algo que lo beneficia más a el que a mí. Químicamente desencadena
reacciones de bienestar y apego que servirán para que Joaquín se sienta amado. También
es un vía directa para que mis vitaminas, anticuerpos y demás elementos microscópicos
positivos pasen a él como protección.
La red de
apoyo es indispensable. Nunca en la vida había respetado tanto a madres
solitas. Este es un trabajo de mínimo dos. Marcos será un papa fenomenal, no lo
dudo por un segundo. Eso me da seguridad de que Joaquín tenga dos figuras
fuertes en su vida y aprenda que esta yunta jala parejo.
Desventajas
de ser mama, dar lactancia y tener red de apoyo.
Arriba me desahogué
un poco sobre las cosas que no son positivas de la maternidad. Hay un nivel biológico
e inevitable de negación propia para que la cría tenga la prioridad. El sueño,
los horarios, las prioridades ahora las decide Joaquín. Para alguien tan
acostumbrada a estar en control, eso es nuevo, extraño e inevitablemente
disparador de ansiedad.
Dar lactancia
y mantenerme en el proceso ha sido sin duda una de las decisiones más difíciles
de la vida. Hacer algo que no quiero por alguien más nunca estuvo dentro de mis
disyuntivas. El apoyo de Nancy, su flexibilidad, su empatía y su apoyo
incondicional a cualquiera que hubiese sido mi decisión fue decisiva. Ese
hombro extraño, corporativo y objetivo da un confort diferente al de la
familia.
La red de
apoyo extendida es igualmente indispensable. El truco es mantener la compuerta
a la vida de nuestra pequeña familia lista para cerrarse cuando problemas
ajenos se quieren colar. No hay caudal emocional para lidiar con absolutamente ningún
otro asunto o problema que no esté afectando directamente a Joaquín.
Simplemente no podemos con más peso.
Cada día es
mejor que el anterior y por ahora, eso es lo que me mantiene en el plan de
continuar con la lactancia.
That’s my baby blues manifesto.