Paper anniversary
El papel.
A pesar de haber cambiado el curso de la humanidad, el
papel sigue siendo malentendido como ‘débil’. Algo degradable, rompible y
desechable.
No. El papel sin duda ha sido el material más fuerte y
poderoso de la historia humana.
Un material fabricado por nosotros mismos por pura
necesidad. ¿Cómo contar las historias actuales en el futuro? ¿Cómo recordar las
cosas que no funcionaron para no repetirlas? ¿Cómo desafiar esa maldita efimeridad
humana que llevamos en los genes?
El papel ha sido desde su creación nuestro boleto a la
eternidad. Dejar huella de nuestro paso innotable e irrelevante para quieren
vengan detrás y gusten verlo.
Dice el calendario que hoy celebro mis Bodas de Papel.
Y por eso hago este berrinche cibernético. Las bodas de papel hacen alusión a
la “fragilidad” del material y por ende, a la “fragilidad” de mi matrimonio.
Cosa curiosa. Mi matrimonio fue sellado en papel, y no
en un altar, precisamente porque para mí, y me gusta pensar que para Marcos también;
un contrato de papel firmado es más sólido y sublime que el incienso en una
iglesia. Mi matrimonio no es frágil y tampoco lo es el papel. En tinta pusimos
las voluntades de un par de adultos que se aman, y hay pocas cosas más fuertes
que la voluntad.
El papel es un testigo guardián de nuestro albedrío.
Hemos visto muchas fotos de las suculentas que dimos
como recuerdo de bodas. ¡Están enormes y hermosas! Crecen con una energía extraordinaria
y nos llena el corazón verlas madurar y evolucionar. Así como lo hacemos
nosotros.
Feliz aniversario amor.
