Welcome

Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Third lap synopsis


En esta vida loca y siempre apurada que llamamos “evolucionada”, cada día tenemos menos tiempo de sentarnos un sábado en la tarde a garabatear algo que nos haya robado unos minutos de pensamiento en los últimos días.  Además, ya les había contado que mi producción blogística es inversamente proporcional a mi felicidad.

En los últimos días el status quo ha cambiado un poco.

Por primera vez en mi vida, me despidieron.

Estoy un poco molesta, si, por que si me preguntan, fue un despido totalmente injusto. Me ofrecieron un puesto de por mucho no llenaba las expectativas que me habían dado y decidí (osé?) declinarlo. Y aquí, en un despliegue bárbaro de falta de clase y de inseguridad solapada en la capacidad de decisión que le daba su puesto en la jerarquía corporativa, el flamante recién llegado Gerente de Ventas me despidió.

A algunos que les encanta dar catedra de vida desde otros zapatos me cuestionaron le decisión.  “Uno tiene que comer mierda en esta vida Andre”. Ah! Y ¿vos crees que yo no he comido la suficiente para tener lo que tengo y haber llegado dónde estoy?! Si algo he aprendido es que uno puede vivir con decisiones duras, tomadas a conciencia; pero NO puede vivir siendo miserable. O al menos yo decido no hacerlo y eso me hace sentirme muy orgullosa de mi misma. Es una pena que la hipoteca no se pague con orgullo.

Hay una entrada pendiente sobre el estigmatizado status de desempleada y el incómodo proceso de búsqueda de trabajo. Esa la dejare para otro día.

Pero, a diferencia de la vez anterior en la que estuve desempleada, esta vez tengo la humildad y la confianza de dejarme ayudar por mi pareja.  Pareja suena a término políticamente correcto de comunidad LGBT, pero la verdad es que a Marcos cualquier adjetivo le queda corto.




Un día después de nuestro tercer aniversario juntos, siento una seguridad sólida que estamos construyendo algo muy bonito para el futuro. Ya no tengo reservas en llamarlo mi compañero de vida. Y si este sueño hermosísimo terminara mañana, entre la devastación absoluta, encontraría rayos de luz, que son los maravillosos recuerdo que hemos construido juntos.

Así que por más desempleo, noches de tareas de maestría o de calificar exámenes, ese último momento justo antes de caer dormida, está lleno de felicidad por que puedo dormirme arrullada por su olor. 


Dentro de unos días le pondremos un sello más al pasaporte y yo tratare de buscar un hechizo voodoo, entre pantanos y jazz, para que esta vaina dure muchos, muchos años mas.