Winds of change
El placer de una tarde de sábado en mi casa, con los perros
a mis pies, una copa de vino al alcance de mi mano y escribiendo en mi blog, es
una de esas #cosasricasdelavida que solo
pude descubrir renunciando.
Después de 14 años de trabajo bueno y leal, renuncie a
5Dimes© ya hace casi un mes.
La decisión en mi corazón la tome en mayo, después de la antepenúltima
gritada de Tony. Ese día tenía solo 20 minutos de haber llegado y el jefe
descargo en mí su léxico refinado y humillante por el chat. Yo le puse el pecho
a las balas que eran de alguien más.
La frustración de ver a tantas personas escalar en la compañía
por los motivos equivocados: por ser amiguitos de los tomadores de decisiones,
por discriminación positiva en su orientación sexual o por simple falta de una
verdadera búsqueda de la persona idónea para el cargo; fue la pólvora que
reacciono a la chispa de una, la última, agresión verbal.
La deteriorada relación con la gerente de operaciones paso
del plano personal al laboral. Si, ahí el
“profesionalismo” fue redefinido.
Un ambiente de trabajo tapizado con acotaciones que en
cualquier otro lugar serian causa de una denuncia por hostigamiento; de
violencia sexual manifestada en las brillantes intervenciones de soldados rasos
hasta los supervisores; ambas protegidas por el oído complaciente y blandengue
de los que tenían como trabajo proveer un ambiente laboral sano. Recuerdo
muchas caritas nuevas, en especial femeninas, llenas de pudor y de impotencia
ante las incontrolables vulgaridades y sandeces que eran pan de cada día en
ciertos horarios.
¿Cómo no tener una rotación del 80 por ciento? ¿Cómo pedirle
a los colaboradores ser respetuosos y profesionales cuando las señales internas
iban totalmente en la otra dirección?
Por otro lado, claro que no todo fue malo.
Encontré buenos amigos por un tiempo, que al final me dieran
una patada en el culo no desmerita los tiempos que si fueron buenos. También
tuve la suerte de cruzarme con gente valiosima, de almas libres y buenas que en
su tiempo libre van a 5D, pero cuando están realmente trabajando, los ves
haciendo danza contemporánea, actuando en la CNT o haciendo maravillas
deliciosas en el horno de la casa.
También conocí, en la base de la pirámide, la humildad y el
trabajo duro. El amor por la familia y la dignidad de tener un trabajo
honrado. La cordialidad desinteresada,
la educación de la casa, no la de los títulos y la cortesía criolla y la
extranjera también. Los estudiantes con sueños enormes que tenían un horizonte
claro.
Del otro lado de la línea del teléfono también hubo gente
digna de mencionar por su calidad humana.
Nuestros agentes, algunos muy queridos, otros no tanto, pero que al
final marcaron mis mejores tiempos en 5D.
El aprendizaje es
simplemente incontable y no me muevo un milímetro de mi trinchera defensora de
la industria de los sportsbooks en Costa Rica.
Solo que para mí, el ciclo ya termino.
Es hora de abrir nuevas puertas, o de hacer más grandes las
que ya estaban abiertas. Es hora de tener domingos por la tarde…y por la mañana
también.
