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Este es MI rincón. Ha sido también desahogo y terapia. Un sustituto de aquel cuaderno que sirvió de diario y del que ahora me aleja la falta de costumbre y el tiempo que paso frente a la compu. Es una ventanita a mi vida, para quien guste asomarse...at your own risk.
Bienvenid@s

Giving thanks


Hay tradiciones que se funden tanto con la realidad, que si no tenemos las primeras, no sabemos bien qué hacer con la segunda.

El cuarto jueves de cada noviembre desde hace ya varias vueltas al sol era  una ocasión muy especial.  Celebrar Acción de Gracias con los Chaves Rodríguez se hizo fecha obligatoria y esperada con ansias en mi calendario. 

Por un lado, acá en Tiquicia el adoptar celebraciones gringas como propias es el equivalente a querer ser lapidado en redes sociales y, por otro, los Ch.R siempre han sido sabiamente elitistas  y cuidadosos con quien cruza el dintel de su puerta. Así las cosas, la Acción de Gracias era una excusa para comer de la cuchara privilegiada de Doña Lili, compartir en familia y hacer un alto en el remolino rutinario para hacer una autoevaluación de la existencia de cada uno. 







No pocas veces se derramaron algunas lágrimas, porque además de dar gracias, también hacíamos un breve recuento de los daños en el último año.  A veces comimos con un nudo en la garganta y, dimos gracias tan solo por estar vivos, porque no había nada más. 

A las cenas nos acompañaron sin invitación enfermedades, depresiones, infidelidades y traiciones.  Pero sin excepción, ninguna de estas plagas pudo nunca opacar el pastel de ayote sazón de Doña Lili o la hospitalidad incansable de Don Tony.



Ayer, mi brújula interna apuntaba hacia la casa de los Ch. R, más los Alisios caprichosos soplaron hacia el oeste.

Y así, con mucha más pena que gloria, murió una tradición.

Y por eso le vine a dar cristiana sepultura a este rincón.


Irónicamente, hace mucho tiempo que no tengo tanto por que dar gracias como este año.

Count your blessings.