Este post va en honor a todos aquellos compas que han cedido sus bolas.
Es un error semántico decir que las perdieron…porque tod@s sabemos exactamente donde están:
Yo, que tengo problemas con tantas cosas en la vida, podría rankear a los BLB (Ball-less-Boys) en mi top ten. Para una chick como yo, que aun no descifra el arte milenario de hacer a un hombre hacer lo que uno quiere, existen ciertas actitudes fascinantemente interesantes; como el ceder tus gónadas, el símbolo de la virilidad, para que tu mujer las administre.
Ese poder de manipulación no es ni siquiera sutil, es bastante obvio y los BLB, aunque no lo andan presumiendo, tampoco tienen ningún pudor en aceptar que han sacrificado partes otrora importantes de su vida para satisfacer sin chistar los deseos de su compañera.
De mas esta decir que la mayoría de las veces esos “deseos” nacen en una profunda inseguridad, baja autoestima o simples ganas de reafirmar quien tiene las bolas de la relación. Esto no tiene nada que ver con aquello de “escoger tus batallas” de cualquier relación, no, no. Los BLB no escogen sus batallas…dan por sentado que ya todas están perdidas.
Y no puedo evitar preguntarme: “Is a girl like that worthy for such a sacrifice?”. La respuesta para mi es obvia…y también lo es para mis compas. La sabiduría popular nos recuerda que jala más un par de tetas que una yunta de bueyes. Amén.
Nota mental: no menospreciar el poder de unos cuantos cc de silicón… y el encanto Colombiano.