Until the fat lady sings
And so, it looks like I’m down to 1 or 2 entries a year.
I’d like to think that it’s because I favor quality over quantity.
But that’s not the case.
La vida se
va día a día y las cosas que tenemos que hacer – trabajo, compras, Joaquín- le ganan
por goleada a las que queremos hacer – leer, viajar, escribir.
El recuento de los daños anual es una de esas “tradiciones” autoimpuestas que a veces tiene cara de terapia, a veces de mea culpa y algunas otras de unapologetical show-off.
Este 2025
tuvo muchas caras y supongo que en balance general fue bueno. Digo supongo,
porque cuando la gorda cantó este año, me tiro un par de insultos antes de
terminar la opera.
Han sido un
par de semanas y aun estoy en proceso de entender, una vez mas, que la vida no
es justa y que yo no nací para ser people’s pleaser. Suena obvio, pero las
pausas obligadas sirven para evaluar donde estamos poniendo nuestro tiempo, a
quien le damos nuestras sonrisas, cuáles son nuestras prioridades.
Como atea
el otro día escuche una frase que me representa: mi fe es mi familia. El resto se
puede ir a la mierda.
Mi
petotillo hermoso cierra este año una fase esencial en su vida. Hasta aquí llego
la burbujita familiar. Hasta aquí llego nuestro control prácticamente absoluto.
A partir de ahora mi bebe deja de serlo y entra al sistema “educacional”. Le
tengo particular aberración a los chats con padres y madres de familia, a
educadores mediocres y a administradores come papaya. Desde ya estoy preparada
para la guerra, y se que voy a ser ESA mamá. Pero como en tantas otras cosas en
mi vida, la idea es trabajar por la educación de calidad que mi hijo tiene
derecho a tener, no por ser la mamá simpatía de la clase. Me asusta muchísimo este
nuevo capítulo.
Un año mas
y con bastantes millas de viaje -literal, great to be back in Bend- encima, sigo caminando junto al amor de mi vida
y…eso no tiene precio. Las risas cómplices de la crianza, los desacuerdos
aireados en política y un amor incondicional y maduro que crece despacito, pero
seguro, como el cortéz amarillo que plantamos en la acera. Que duro es traer vidas
nuevas al mundo y tratar de criarlos para ser seres humanos decentes…cuando
todos los días nos cuestionamos si nosotros mismos lo somos.
No menos
importante es que tenemos un nuevo miembro en la familia: Canela. La perrita
rescatada que vino a ponerle más alegría – y estrés?- al mundo de mis hermanos.
Será año electoral,
así que es imposible no sentir miedo. Miedo de la continuidad de la inacción disfrazada
de violencia contra todo y todos. Este país tan re lindísimo en manos de gente
inepta, sub capacitada e inexplicablemente sobre valorada. El abstencionismo
por las orejas, cada vez más reflejo de que como sociedad todo nos la suda…menos
el tiktok de algún descerebrado comiendo burbujas de Tide… Así estamos, diría Delfino.
Para este
2026 tengo un objetivo claro: YO. En todos los aspectos. Trabajo para MI y MI satisfacción
personal. Algo solo mío, no familiar, no para compartir; MIO. Frances? Baile? Crochet?
Fucking punto de cruz? No se. Pero si quisiera buscar un espacio para mí,
donde pueda bajarme del mundo un ratito y encontrarme.
Bring in on fuckers! I’ve seen worse.